Entrevista a Jorge Meza. La revista Urbanismo y su relación con el APRA

—Buenas tardes, Jorge Meza. A raíz de tu disertación en el Coloquio del IEP por los cien años de la APRA. ¿Por qué estudiar la relación entre el APRA y el urbanismo?, sobre todo en los años 1946-1947.

Yo lo que te puedo comentar, es que mi interés por estudiar la relación entre el urbanismo y el APRA. Viene como un antecedente a algo que me encontraba investigando previamente. Que es la relación de la llamada nueva izquierda y las barriadas. Entonces, yo veía está competencia que tuvieron los partidos de nueva izquierda en el movimiento barrial de los 70, en competencia con el velasquismo. Y en los 80, la nueva izquierda llegaría a tener participación municipal muy importante con Izquierda Unida (IU). Son procesos que uno investigando sobre el APRA como antecedente, uno puede trazar ciertas similitudes. El APRA tiene un giro municipal en los 40’ y la izquierda pasa por lo mismo en los años 80’. 

El tema llegó por casualidad conversando con un librero que me vendía folletos, libros, planos de urbanismo, de sociología urbana. Le pregunté si antes de la izquierda había partidos, ¿Quiénes estaban metidos?, ¿la iglesia? Me contestó: “el APRA estaba metido”. A partir de eso. Comencé a buscar en la Biblioteca Nacional, que había ocurrido en el primer cogobierno aprista. Que es el Frente Democrático Nacional con José Luis Bustamante y Rivero. Un período, es en los años previos, a la aparición de las barriadas violentas, como San Cosme, El Agustino, en el año 1946. Lo que tienes es a ingenieros apristas, no eran arquitectos. Muy interesados en el tema pero con muchas limitaciones, ciertamente. Con una propuesta de ciudad que a mí me sorprendió. 

—¿Cuáles son las propuestas que tienen estos ingenieros apristas que van a tener en la Cámara de Diputados o Senadores, sobre estos temas?

A diferencia de personalidades muy notables para traer el tema de la vivienda social en el Perú, como Belaúnde Terry y su revista El Arquitecto Peruano. Los ingenieros apristas —hasta donde yo he encontrado—, no tienen mucha intervención. Belaúnde es un arquitecto, diputado por Lima. En cambio, este grupo de ingenieros a partir del año 1930, cuando la Escuela de Ingenieros es tomada por el gobierno de Sánchez Cerro y las actividades académicas se ven truncadas. Este grupo empieza a pasar una serie de dificultades en su ejercicio profesional. Muchos pasan por Chile, Argentina y México. No es que hayan tenido una participación tan activa, salvo el tema municipal.

La revista Urbanismo que yo he investigado. Hay toda una apuesta que es muy modernizadora. Propone cabildos abiertos, elecciones libres, participación de mujeres, obreros y alcaldes como el alcalde del Rímac Tomás Vidal, aprista. Entonces, tienes una situación que promete mucho, sobre todo a los sectores excluidos. Siempre quiero ver el símil entre el APRA de los 40 y la izquierda de los 80. Escenarios de apertura y democratización política que llevan a una mayor participación. En resumen te podría decir, que estos ingenieros apristas no la tuvieron fácil. 

—Sobre la revista Urbanismo, ¿Quien fue su director y principales redactores?, la figura de Tomás Vidal siempre me ha impresionado, por sus escritos sobre temas obreros en La Tribuna. No sé, sí él escribe en esta revista.

A mí lo que me interesa de Tomás Vidal, no es tanto la cuestión obrera porque no aparece en Urbanismo. En un folleto que he encontrado de la Asamblea Nacional Aprista de Municipalidades (ANAM). Hay una propuesta de forestar el Cerro San Cristóbal. Y la imagen con la que me he topado, de un reconocido pintor peruano aprista de esos años 40 y 50, Sabino Springett. Regaló esa imagen a Tomás Vidal y a la Municipalidad del Rímac. Es un proyecto casi utópico. Tener una Lima con un cerro forestado como lo tienen muchas ciudades europeas. No sé en qué situación estará el cuadro. Tomas Vidal fue un obrero y líder sindical importante. Había estado en Chile en los años 30. Sobre quienes participaban en Urbanismo. Eran Guillermo Vegas y Sergio Morales, eran sus dos directores. Y el encargado de publicidad era Benigno Martínez de la Torre, hermano del recordado marxista Ricardo Martínez de la Torre. Y en la redacción estaba Manuel Martinez Alvarado. Sobre ellos no hay mucha información de algunos como otros. Más que nada el punto común entre ellos, en los años 30’ estuvieron presos o en distintas ciudades latinoamericanas. Yo creo que esa experiencia de desarraigo sin duda, pero también de cierto cosmopolitismo latinoamericano o indoamericano. Le llevó a traer una imagen de la ciudad y eso es lo que se prolonga en la revista Urbanismo. Una imagen de la ciudad y la idea que la ciudad tiene un espíritu, tiene una esencia, Lima especialmente. Es una idea conservadora, ciertamente diferente a lo que he encontrado en el año 31. Dónde otro ingeniero aprista Carlos Odiaga, tenía una visión más radical de la arquitectura. 

Jorge Meza durante su disertación en el IEP. Fuente: Instituto de Estudios Peruanos.

—Años más adelante, Luis Felipe de las Casas va a tener un rol importante en el tema de la planificación.

Justamente Luis Felipe de las Casas no pudo terminar su carrera por la persecución al APRA y el cierre de la Asociación de Estudiantes. Y terminó de recibirse en el exilio.

—¿Cuáles son los temas que se observan en Urbanismo?, Lima es una ciudad que ha crecido de una manera voraz.

Esa es una imagen que me hace volver al cuadro de Springett, del cual conservo una copia. Ojalá que exista realmente. En vez de atender el tema de las barriadas. El Cerro San Cristóbal tiene barriadas desde el año 1931, según dice Matos Mar. Uno podría imaginarse un desarrollo distinto en esa suerte de utopía que fué del Cerro San Cristóbal. No fue muy distinta a la que tenía Pedro Paulet, se pudieron construir una serie de instituciones de protección del indio. Yo pienso que la propuesta de Urbanismo, es modernizadora. Bajo el influjo del capitalismo, especialmente a mediados del siglo XX por la circunstancia Segunda Guerra Mundial, el crecimiento económico del primer pradismo y luego con Bustamante. Yo creo que es una modernización burguesa. Pero la democracia no podía permitir otra modernización. Lo que he encontrado es un fuerte entusiasmo por la modernización urbana, entiéndase la inauguración de la Av. Abancay, hoteles internacionales. Hay un impulso muy serio al turismo, con un amigo muy cercano a Bustamante, Benjamín Roca García. Que tiene la perspectiva de vincular turismo y democracia. Virginia de Izaguirre con Magda Portal, es la que organiza esa campaña de recolección de fondos para la construcción de parques infantiles. El entusiasmo por el turismo y el tema de la vivienda social. Se promueve la ciudad de campo en el Rímac. Por eso hay unas maquetas interesantes en la revista Urbanismo.

—Sobre Emilio Guimoye, que me podría decir. Recuerdo una remembranza de Luis Alberto Sánchez en la revista Caretas.

Está mencionado su aporte a la construcción de parques infantiles, al igual que Matías Gildemeister. Es un empresario que contribuyó a la construcción de un parque infantil en Chincha. El tema es que sobre parques infantiles es bien difícil aproximarse, porque no hay algo así como conservación o restauración del parque infantil viejo. Es muy difícil que parques infantiles de esa época hayan llegado a sobrevivir. No he encontrado muchas referencias. Es una infraestructura muy importante, además es muy promovida por Europa y arquitectos como Aldo van Eyck, en la reconstrucción tras la guerra.

—¿Hay una diferencia asumida por estos ingenieros apristas en los posteriores años?

Sobre el Comité directivo de la revista. Me encontré en los años 50, con Guillermo Vegas. Muchos de ellos empiezan a editar para sus quehaceres profesionales. Te comenté en el Coloquio del APRA, la importancia de un colaborador que escribió varias veces en la revista Urbanismo, que es Hernan Boggio. Su figura me interesó bastante, en el año 30 fue expulsado de la Universidad de Ingeniería (UNI). Pasó por dos exilios, uno en los años 30 y otro en los 50. Estuvo muy metido en los años de cogobierno del APRA. Estuvo en el año 62, en la toma de tierras de La Convención, miembro del Partido Obrero Revolucionario (POR) de Hugo Blanco, primer partido trotskista. Esos perfiles nos dejan saber cuan difícil era el ejercicio profesional para estos ingenieros. 

—¿Boggio cumplió un papel clave?

Revisando el libro de Nelson Manrique que generó polémica necesaria. Boggio participó del llamado III Congreso del APRA. Magda Portal y Boggio son los organizadores del Congreso, con acusaciones de ser financiados por Estados Unidos. Proponían volver a ser un partido revolucionario. Es como el de un Aprismo sin Haya de la Torre. Es un aprismo muy a la izquierda. Me gustaría encontrar archivos personales, en bibliotecas he podido sólo encontrar apariciones esporádicas.

—Uno de los temas que conversaba con el historiador Germán Peralta. La nula importancia del partido aprista por cuidar la documentación de estos escritos y actas de los congresos. 

Magda Portal denuncia que en el II Congreso se intentaron aprobar una serie de estatutos que eran diferentes al I Congreso Nacional. Otro aspecto que la alejó fue la expulsión de Guillermo Vegas como Secretario de Interior y Hernán Boggio era Secretario de Organización del APRA durante el FDN. Eran sectarios y radicales pero personas que ejercían una disciplina.

—¿Sobre los escritos en torno a los municipios en Urbanismo?

Una dinámica similar de participación la Asamblea de Playa Hermosa o conocida también como la Asamblea de Ancón. La revista Urbanismo hacía eco de reuniones de alcaldes apristas. Hubo por lo menos dos reuniones de asambleas, una en Ancón y otra en Huarochirí. De la primera encontré un documento de ello, en el Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional. Y lo organizaba el buró de la Asamblea Nacional Aprista de Municipalidades. Tenías la participación de los alcaldes, concejales, era algo nuevo. La apuesta municipal me parece muy progresista, en cuestión de la forma política es parte del pluralismo político que se estaba instalando en el Perú. Que lamentablemente la apuesta urbana no es revolucionaria, no lo es. Es burguesa sin dejar de ser modernizadora. Si uno revisa la página editorial de Urbanismo, los seis números tratan de ese tema municipal. Haya de la Torre —por aquellos años— tenía la idea de que las bases del Congreso Económico Nacional estaban en los municipios y en el gobierno comunal como lo llamaba. Entonces, es lo que luego la izquierda lo toma, sabiéndolo o no lo toman. Es porque la coyuntura y la forma de democratización son parecidas, finales del gobierno del 70, Bustamante como lo comentaba Portocarrero, el primer gobierno realmente democrático de la historia política. Son coyunturas que facilitan el pluralismo. Y si uno lee La Tribuna, ve inscripción de sindicatos de todo tipo. Otro asunto que debe investigarse más es la relación entre el arte y el APRA, los casos de Macedonio de la Torre, Springett.

—El uso del arte está muy vinculado a los temas nacionales e internacionales, que el APRA denuncia en sus inicios. El tema de los poetas que también me comentaste en el Coloquio.

En el caso de los pintores, recuerdo haber visto un trabajo de Alfonso Castrillón, llamado Los Independientes. Él habla de lo antecedente al arte abstracto en el Perú. Pero parece que los independientes no eran tal, eran los independientes en relación a Sabogal y otros. El APRA ha tenido una relación muy vinculada al arte. Con la aparición de la revista Las Moradas (1947), dirigida por Emilio Adolfo Westphalen, empieza a ver algo nuevo en la ciudad letrada en el Perú, poetas e intelectuales independientes del comunismo y del APRA. 

—Desde tu visión de politólogo, como ves estos acercamientos que tiene el APRA con sindicatos, artistas, universitarios. 

Bueno, es un poco difícil. Está cuestión del conflicto y de la estructura de oportunidades que se habría para el APRA en el año 1945. La primera posibilidad que tenían de gobernar. Fue su primera experiencia de gobierno. Eso tendría una lectura más próxima a la política económica de Gonzalo Portocarrero. En el sentido, de todas las progresiones económicas que tuvo el país desde los años 30. Llevaron a qué el 45, distintos actores políticos pudieran ampliar la cancha. Hacer que el APRA participe, Bustamante y Rivero, Bustamante de la Fuente, José Gálvez —muy cercano al aprismo—. Las élites plurales democráticas tenían cierta responsabilidad por el APRA. A mí me interesa más una perspectiva interdisciplinaria de estudios culturales. El tema de la ANAM.

—Qué otros proyectos de investigación relacionados al APRA  están emprendiendo 

Esa es una buena pregunta. A propósito de lo que escuché en este Coloquio, la participación de Hugo Vallenas, la relación entre el APRA y los deportes. Creo que los deportes son sin duda una parte de la experiencia de la modernidad. Los deportes llegan como prácticas elitistas que tienen cierto conocimiento de las distintas prácticas, experiencias y recreaciones que se practicaban en Europa. Cada vez con un desarrollo más popular. El APRA tiene una relación con el deporte. Pienso que revisar los estatutos de la FAJ, incidía en el carácter de la disciplina, ciertamente, hay una masculinidad que entra a tallar. Eran tiempos violentos, uno se preparaba físicamente para combatir al adversario. El culto al físico que tenían los apristas. Creo en la idea del deporte como experiencia moderna. También el tema del socialismo, como experiencias de la modernidad. Pero de una modernidad más democrática, popular. El tema del arte lo añadiría también.

—Muchas gracias, Jorge.

Gracias, Juan.

*Entrevista a Jorge Meza, el 19 de noviembre de 2024.

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