Haya de la Torre. El 23 se luchó en las calles por la Libertad de Conciencia

La siguiente entrevista fue publicada en el diario "Ultima Hora" del sábado 26 de mayo de 1973, al cumplirse el cincuentenario de los acontecimientos protagonizados por Haya de la Torre el 23 de mayo de 1923. Sólo en esta oportunidad se altera el orden cronológico de esta serie de reportajes, debido a que dichos acontecimientos ocurrieron inmediatamente después de los sucesos a que se refiere el anterior reportaje periodístico.

El 23 de mayo se cumplieron 50 años del movimiento obrero-estudiantil que trajo como consecuencia la formación del Frente Unico de Trabajadores Manuales e Intelectuales. Gobernaba el país, Augusto B. Leguía. Uno de los protagonistas de este cruento hecho fue Víctor Raúl Haya de la Torre, en ese entonces líder estudiantil.

SABADO - Suplemento Político de "Ultima Hora" conversó con él sobre sus impresiones tras medio siglo de esa página de nuestra historia. Estas son sus apreciaciones:
¿Qué significado tuvo esa jornada?

La significación histórica del 23 de mayo de 1923 es que fue la hora bautismal del proceso de la revolución peruana, que no ha nacido recién, como suelen decir hoy quienes tarde llegaron a ella. Entraña también la definición de un movimiento, el de la izquierda democrática de Indoamérica, que se funda en la alianza de los trabajadores manuales e intelectuales, que veníamos forjando desde la conquista de la jornada de 8 horas, en 1919, y en la Universidad Popular González Prada.

Mariátegui, en sus "Siete Ensayos" reconoce la trascendencia revolucionaria de esa fecha. Dice así: "En esa fecha tuvo su bautizo histórico la nueva generación que, con la colaboración de circunstancias excepcionalmente favorables, entró a jugar un rol en el desarrollo mismo de nuestra historia, elevando su acción del plano de las inquietudes estudiantiles al de las reivindicaciones colectivas o sociales".

Victor Raúl Haya de la Torre, entonces rector de las Universidades Populares González Prada, dirigiéndose ante los estudiantes y obreros en el claustro de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, al salir al cortejo que acompañó hasta el cementerio a los mártires Salomón Ponce y Alarcón Vidalón. 

¿No fue el 23 de mayo un movimiento antirreligioso, contrario a la consagración del Perú al Corazón de Jesús?

No, esa fue la campaña reaccionaria que pretendió ocultar el verdadero significado de la lucha. También se dijo que yo quería fundar el Soviet en el Perú. Desde entonces nos atacaron diciéndonos comunistas. Lo que sucedió fue lo siguiente. Se preparaba la reelección de Leguía contraria a la Constitución que habría de ser modificada después, para tal objeto. 

Y el leguiísmo palaciego quiso explotar los sentimientos religiosos del país para los fines continuistas. Dos meses antes, en marzo de 1923, a Leguía lo hicieron "Caballero del Corazón de Jesús" y recuerdo que la revista Mundial daba cuenta gráfica de esto, diciendo: "El Presidente se consagra al Corazón de Jesús". Y luego quisieron hacerlo con todo el país pasando sobre la libertad de creencia.

Además, la dictadura ya estaba en marcha. Algo que poco se conoce es que el Nuncio de Su Santidad, Monseñor Lauri, que sería después Cardenal Camarlengo, no estuvo de acuerdo con la Consagración del Perú al Corazón de Jesús. Y tan que el movimiento no fue anti-religioso, que tanto en mi discurso del 23 de mayo, como en el entierro de nuestros muertos, Ponce y Vidalón, elogié la figura de Cristo como fundador de la Civilización Cristiana y Humanista.

¿Cómo interpreta Ud, ese acontecimiento?

Fue la primera protesta auténticamente popular contra la dictadura y un acto gallardo en defensa de las libertades públicas y contra el continuismo. Significó la toma de conciencia revolucionaria, al no luchar los trabajadores manuales sólo por sus reivindicaciones gremiales, sino en defensa de principios y derechos de valor universal y democrático. Estudiantes, maestros y en general el pueblo tuvo igual actitud.

¿Y cuál sería a su juicio la lección que 50 años después puede recogerse del 23 de mayo? 

La de que entonces comenzamos a descubrir nuestro propio camino que rompió con los colonialismos mentales que ahora, algunos resucitan. Luego la que cuando un pueblo se une y decide combatir no hay maquinaria represiva, ni tiranía que lo domine.

El 23 se luchó en las calles, aparte de Salomón Ponce y de Alarcón Vidalón, hubo también muertos en filas del gobierno, los heridos fueron más de 60. Al día siguiente rescataron los estudiantes los cadáveres de la Morgue y fueron llevados a San Marcos. El 25 fue el entierro, expresión de unidad civil. Comencé mi oración fúnebre recordando el quinto mandamiento: No Matarás. Alguien escribió en esos días: "Señor. Esa sangre que en tus manos ves... No es la de tu Divino Corazón... Es la que sin justicia y sin razón... Se virtió el veintitrés".

*Ultima Hora, sábado 26 de mayo de 1973

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