Justo Enrique Debarbieri. Analfabetismo, Pueblo y Magisterio

El problema del analfabetismo con su escuela significa ignorancia, atraso, miseria, desigualdad e injusticia. Esta realidad preocupa a las conciencias responsables, pero para los educadores importa un emplazamiento, una exigencia de acción inmediata. En las banderas doctrinarias de las organizaciones gremiales del magisterio, el problema aparece inscrito con letras de fuego y es como un dedo sangrante que señala camino.

Las cuestiones inherentes a la ciencia y la cultura, las condiciones económicas y el estado social del magisterio siendo vitales y constituyendo basamento de su acción sindical, palidecen ante la magnitud y perentoriedad del problema en consideración. Por otra parte, las relaciones e implicancias de lo cultural, lo social y lo económico con el analfabetismo conllevan la necesidad de un plan coherente y sistemático de realizaciones magisteriales. El más simple análisis del substrátum humano del problema manifiesta un eje troncal: deben ser mejorados los standards integrales de vida de nuestro pueblo.

De ahí que el movimiento educativo —dirigido por maestros— corresponda a las aspiraciones de los pueblos en su demanda de mejorar sus actuales condiciones de vida y promover el progreso e incremento de la escuela obligatoria y gratuita. Nada más significativo que la actitud de las organizaciones magisteriales en este campo, porque ellas en su dinámica reivindicativa forjan conciencia en los países y estimulan políticas educativas orientadas a resolver el problema del analfabetismo, perfeccionar los sistemas educacionales y extender la cultura popular.

Participación orgánica 

La misión del magisterio no debe ser interpretada como "exagerada pretensión gremial" que "excede el campo propio e invade el del Estado". Porque la acción de los educadores es fundamental. Sin ella la escuela, la política educativa, la lucha contra el analfabetismo, resultan imposibles. Todos los pueblos democráticos del mundo reconocen, admiten y proclaman esta verdad. Son estas razones suficientes para respetar el derecho de las organizaciones del magisterio a intervenir directamente, preeminentemente, sin cortapisas ni restricciones con la obra educativa del llamado Estado Docente.

El Comité Consultivo del Proyecto Principal de la UNESCO para la extensión y mejoramiento de la escuela primaria en América Latina, al formular un llamado a los maestros dice que "cualquier plan educativo sería estéril y estaría condenado al fracaso sin su colaboración decidida y más adelante: de "que las Asociaciones de Maestros, por encima de toda otra consideración y sin cesar en sus campañas para la consecución de reivindicaciones profesionales, secunden con su poderosa eficacia los ideales y objetivos del Proyecto Principal", y, "que su acción movilice todas las energías sociales y las oriente en el propósito de proporcionar educación a todos los niños".

La Conferencia Regional sobre Educación Gratuita y Obligatoria de Lima, celebrada en 1956, remarcó su reconocimiento de la importancia decisiva de la participación activa de las organizaciones magisteriales en la solución de los problemas del analfabetismo. Y evidenció que "cuarenta y cinco millones de adultos analfabetos pesan sobre el destino de América Latina, que catorce millones de niños en edad escolar permanecen al margen de la escuela, y que casi la mitad de los que asisten a ella sólo alcanzan una enseñanza incompleta de dos o tres años". Para hacer frente a este tremendo problema se convoca a los maestros y a sus organismos gremiales representativos.

Posición consciente y democrática 

Se puede mirar con escepticismo la complejidad del problema y ante su vastedad muchos pueden enervarse, rindiéndose fácilmente a las dificultades. "Uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, la tiranía y el viejo" —como dijera Bolívar— "no hemos podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtud". En cambio, quienes explican el fenómeno del analfabetismo como una dosificación de la cultura de pueblo impuesta por las clases dominantes, con el propósito de mantenerlas sumidas en la ignorancia para explotarlas y perpetuar su predominio asumen actitudes virulentas, catastróficas.

Dr. Justo E. Debarbieri, José Ahumada, el Dr. Enrique Rivero Velez, Presidente de la Cámara de Diputados y alumnos delegados de distintas Universidades del País en el I Congreso Nacional de Estudiantes, de Ciencias Administrativas (U.N.M.S.M). Diciembre de 1965.

Empero la visión del panorama obliga a pensar en una posición que no sea del escepticismo ni de virulencia. Es la posición consciente, optimista del magisterio que clama una educación de tipo democrático sustentada en los principlos de igualdad de oportunidades, no discriminación de carácter socio-económico, no distinción de raza, no diferenciación por razón de ideas políticas o creencias rligiosas, etc. 

Analicemos hechos

Hay un conjunto de hechos que deberían ser profundamente analizados:

1.—El establecimiento de analfabetos durante la colonia. Primero los pobladores autóctonos no favorecidos por ninguna clase de educación. Segundo los españoles analfabetos que vinieron al Perú. Y tercero los esclavos negros son alfabetos absolutos. 

2.—Incremento de analfabetos durante la República. Primero, los chinos (coolíes). Segundo, inmigrantes europeos y de otros continentes que siendo analfabetos en sus países vinieron en ese estado al Perú.

3.—Interés de ciertos sectores del capital nacional por utilizar trabajadores ignaros y analfabetos, especialmente en la agricultura y la minería.

4.—El temor consciente o inconsciente a la alfabetización total del pueblo, a la expansión de la cultura popular, por sus proyecciones socio-económico-políticas.

5.—Tendencia a considerar más importante adiestrar, mecanizando, a los trabajadores, que alfabetizar y culturizar para la libertad y la responsabilidad del hombre.

6.—Imperio de la demagogia y la improvisación en los planes de alfabetización; fragmentación e incumplimiento de los mismos; deficiencias del personal alfabetizador.

7.—Errores y defectos organizativos en las campañas de alfabetización; falta de adaptación a la realidad étnica, geográfica, económica y social.

8.—Visión incompleta del problema en la integridad de todas sus causas, factores y consecuencias.

Antecedentes importantes 

Existen otros hechos antecedentes, vertebrales en la apreciación cabal del fenómeno del analfabetismo.

1.—Los pueblos indoamericanos emergieron de la colonia sin escuelas, sin educación popular, sin preocupación por la tecnificación.

2.—Grandes masas de indígenas analfabetos (en valor cultural occidental) y mestizos, en las mismas condiciones, integraron nuestras nacionalidades.

3.—El periodo germinal, constructivo, de nuestros pueblos se caracteriza por la predominancia de las luchas políticas sobre las preocupaciones culturales y educativas.

4.—En nuestros planes de educación, no estructurados de acuerdo a la intransferible realidad nacional y americana, se impusieron sistemas extraños, y no se consideró a los indígenas como factores determinantes de sistemas especiales.

5.—No se estableció correlación entre la economía y la política, entre la administración y el desarrollo nacional, entre la realidad y la posibilidad, al planificarse la educación nacional.

6.—El proceso de articulación y consolidación de nuestros sistemas republicano-democráticos fue constantemente alterado, interrumpido y destrozado por regímenes dictatoriales y tiránicos, típicamente despreocupados de la educación y la cultura.

7.—La miseria económica de las clases populares se consubstanció con la ignorancia, manteniendo consecuentemente el atraso en la evolución social y en el progreso.

8.—El subdesarrollo económico-social inferiorizó las posibilidades de gastos suficientes en el campo cultural y educativo.

9.—Hemos carecido de una línea principista y doctrinaria estable, y nos hemos debatido entre la incoherencia y la dispersión, implantando reformas parciales y modificaciones epidérmicas, más para solucionar problemas contingentes que problemas esenciales.

10.—Por encima y por debajo de todo este conjunto nos ha faltado espíritu, ideales, voluntad de hacer y tenacidad para emprender obras de gran envergadura.

Problemas conocidos 

Existe un conjunto de problemas que no solo retardan sino que hasta se oponen al progreso de la educación obligatoria y gratuita en Indoamérica. Son problemas perfectamente conocidos, enunciados, planteados, pero que por su insolución gravitan dramáticamente en la urgencia de abrir anchos caminos a nuestro desarrollo nacional.

1.—Alto índice de natalidad. La población del Perú crece a ritmo extraordinario y esto no sólo significa mayor demanda de alimentos sino también de escuelas y por consiguiente un aumento de la demanda ocupacional.

2.—Bajo desarrollo económico y desequilibrio. Se calcula que la Costa con una población del 28.7% del total de la República, produce el 57.6% de la Renta Nacional, y la Sierra, con una población del 60%, produce el 37.4% de la Renta Nacional.

3.—Gran extensión territorial y dispersión de la población. Éxodo de la población rural: tiende a disminuir la población rural y aumentar la urbana. Se puede mencionar que la población rural ha bajado de 65.7%, en 1950, a 60.1%, en 1959. Esto explicaría objetivamente la formación de las barriadas.

4.—Caminos insuficientes y dificultades de transporte. No están bien distribuidos y extensas zonas selváticas con población permanecen aisladas; por esta razón los medios de la cultura y la civilización llegan tarde o eventualmente.

5.—Factores étnico-lingüísticos. Las zonas de población indígena, que conservan sus tradiciones y formas de vida. Las lenguas nativas que son más usadas que el castellano.

6.—Inestabilidad, falta de continuidad y de mutaciones programáticas frecuentes. La política educativa del Estado no sigue líneas trazadas por expertos en educación y no perfecciona sus sistemas por insuficientes recursos económicos, o por incapacidad de los funcionarios para atender realizaciones y resolver problemas.

7.—Planes, programas y métodos que no responden a las necesidades de la comunidad.

8.—Escuelas en cantidad insuficiente, inferior a las necesidades.

Escuelas incompletas, escuelas a medias, escuelas en formación, etc. Precaria situación económica de los alumnos o de sus familiares, razón por la cual los niños trabajan prematuramente, y, o no van a la escuela o la abandonan.

Dos aspectos: una sola realidad 

En otro sentido el problema debemos considerarlo en dos aspectos:

(1) Analfabetos adultos (mayores de 10 años).
(2) Analfabetos niños (menores de 10 años).

Para solucionarlo en el primer aspecto existen planes diversos aplicados en una u otra forma desde hace mucho tiempo.

Pero para solucionar el segundo aspecto los planes han de ser más exigentes. Es cuestión imperativa para el Ministerio de Educación Pública. Espíritu de un gran plan de gobierno. El estado de atraso e ignorancia coincide con la miseria y las condiciones infrahumanas de vida. La explotación de trabajo de niños y adolescentes —sobre todo de los indígenas— es la cruda realidad del analfabetismo. No se puede justificar este hecho por la necesidad de trabajo de los menores. Las auténticas razones económicas que lo explicarían no radican en que los niños sean niños ni en que sean pobres, sino en la estructura socio-económica del país.

Elocuencia estadística 

Las estadísticas relativas a este problema son aterradoras para Indoamérica en conjunto con ligeras variantes en los últimos veinte años son prácticamente las mismas. En 1950 América del Norte acusaba 3 millones de analfabetos, América Central 21 millones y América del Sur 46 millones. SETENTA MILLONES DE ANALFABETOS EN EL CONTINENTE AMERICANO. Comparativamente los pueblos africanos registran el más alto índice de analfabetismo y los países escandinavos y germánicos (Europa) los más bajos. 

"¡Más de la mitad de la población indoamericana carece de ese mínimo de instrucción que hoy en pleno período de dominio de la técnica, es necesario para considerar a un país como pueblo civilizado!" —dico Roberto Moreno en su estudio sobre el "Analfabetismo" en América.

En el Perú estamos por encima del 50% de analfabetos. El Censo del presente año —1961— precisará estas cifras, determinando la población escolar que está al margen de la escuela y apreciando a la vez el grado de escolaridad que han adquirido nuestras poblaciones en virtud de la acción educativa y cultural de los últimos años. Será factible establecer comparaciones de los últimos veinte años, vale decir, lo que ha acontecido de 1940 a 1961.

Cálculos efectuados recientemente ofrecen las siguientes cifras: en 1959 la población en edad escolar en el Perú, entre 0 y 14 años, registró un total de 4'356,560, de los cuales 2'501.515 tienen de 6 a 14 años. De éstos se matricularon en las escuelas 1'391,952, o sea el 55.7%, y no se matricularon 1'109,463, esto es 44.3%.

1'109,463 sin escuela: analfabetos. Esta cantidad se ha modificado muy poco en 1960 y 1961. Hay que agregar a esto 2'400.000 analfabetos adultos y los millares y millares de alumnos que desertan de las escuelas, a los que se llama analfabetos funcionales, y que están sujetos al fenómeno de reversión.

Caso del sur del Perú 

Un estimado de 1957 da 686.940 habitantes en edad escolar en la región Sur Perú, correspondiendo a la sierra 605,189 y a la costa 81,751.

Las escuelas de la zona sierra registraron 232,117 niños, esto es el 38.35%, y no se matricularon 373,072 niños, que representan el 61.65%.

Las escuelas de la zona costa matricularon 59,220 niños, es decir, 72.44% y no se matricularon 27.56%. 22,531%.

El ausentismo indicado en estos porcentajes es altamente revelador, y nos está demostrando cómo en la sierra es de casi dos veces y media mayor que en la costa. El fenómeno es general pero su magnitud en nuestra población indígena es alarmante.

Necesidad de precisar hechos

Los estudios estadísticos permiten precisar hechos conocidos pero no divulgados. suficientemente

En el Perú:

1.—De cada dos niños en edad escolar uno se matricula en la escuela primaria y otro no.
2.—De cada diez niños matriculados en Primaria uno termina ese ciclo de estudios.
3.—De cada treinta niños que terminan Primaria uno se matricula en Secundaria.
4.—De cada cincuenta niños matriculados en Secundaria uno termina ese ciclo de estudios.
5.—De cada cien alumnos que terminan Secundaria uno ingresa en Universidades e Institutos Superiores.

Estos son hechos y problemas que invitan a la meditación para encontrar soluciones. El asunto se plantea como una lucha permanente, aún rudimentaria entre nosotros y que otros países ya han superado merced al esfuerzo conjugado de gobernantes y gobernados, de políticos y educadores y del pueblo todo. Existe un inmenso peligro en tratar de soslayar la verdad de las cosas y presentar cifras para la exportación o para ocultar la realidad.

Magisterio alerta

Frente al problema recordamos que "la ignorancia del pueblo es el instrumento de su propia destrucción", sin cultura, sin alfabeto, no hay democracia firme, no hay libertad segura. Los hombres que trabajan responsablemente en el magisterio pulsan diariamente la gravedad del problema y saben cómo el sacrificado peruano que trabaja en las plantaciones de la selva, extrae el mineral de las entrañas de la tierra, abre los surcos y maneja los máquinas, espera con derecho que el Estado le dé enseñanza y cultura para que labre su propia felicidad y la felicidad del pueblo al que pertenece.

Estos son problemas que inquietan no sólo al estudioso sino que conmueven la conciencia del pueblo. Y son también problemas que conciernen a todos dentro del país y en nuestras relaciones con los pueblos hermanos de América, como lo dice Mantovani: "Es enlace y proyección de bienes para lograr un enriquecimiento universal de lo originario y una irradiación ecuménica de lo nacional". Y no olvidemos que "Dotar de educación a todo ser humano constituye un ineludible deber del Estado, pero también la más digna tarea espiritual y la más provechosa inversión económica que puede hacerse" (Proyecto Principal de Unesco).

*La Tribuna, Lima, jueves 18 de mayo de 1961, p. 9.

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