Pedro S. Zulen. La Modernidad de Kant
El pensamiento moderno es la inmortalización de Kant. Antes de él la filosofía es o gabazo del entendimiento, pedantería de escuela, que diseca pero no supera ni transforma doctrinas del genio creador antepasado; o es todavía un intento, un ensayo; o es diálogo de salón, paseo en lujoso carruaje que proporciona vanidad y placer exteriores. Con él la especulación ha erigido su templo en una cima adonde no alcanza el vapor penetrante de la tertulia mundana, y que parece elevarse al sentir la proximidad de nuevas escolásticas y de nuevos juegos malabares del raciocinio.
Desde el siglo XVIII Kant es para el mundo algo análogo a lo que fué Aristóteles durante las épocas postgriega y medioeval. Pero el filósofo de Estagira fué una segunda divinidad para las mentes de aquellos tiempos. Tomás el de Aquino edifica una catedral peripatética. Dante le proclama en verso imperecedero maestro supremo, “il maestro di coloro che sanno". Y Averroes declara que su inteligencia es el límite de la inteligencia humana, pudiendo decirse que la providencia le designó para enseñar todo lo que es posible saber.
Kant no es una superstición. Es un punto de partida. Los filósofos posteriores examinan el extenso y rico almácigo de su doctrina, pero el pensamiento de ellos no está circunscrito, porque jamás pierden de vista la realidad, que es tanto más vecina cuanto más lejana se halla. Santo Tomás es aristotélico; Schopenhauer, Hegel. no Ion kantianos. El absoluto es la voluntad, que no es la cosa en sí, el incognoscible, el noumeno, sino el poder íntimo y palpable que está vertido en la naturaleza y las cosas, enseñará Schopenhauer. Templo sin santuario es esta ciencia sin metafísica que es el culto de Alemania después de Kant, protestará Hegel. Y es de este modo que Kant está redivivo en el mundo moderno. Sea impugnándole o alegando nuevas pruebas que justifiquen o aclaren puntos de vista suyos sea edificando para la filosofía en general, siempre tendrá que tocársele.
Porque la virtud de Kant fué enseñar que si es verdad que nuestro entendimiento posee poderes innatos, también hay en la realidad fuentes de sugerencia, horizontes escondidos o alejados de nuestra sensibilidad, que pueden modificar nuestras creencias sobre la realidad y darnos nuevas miras respecto de nuestra acción sobre las cosas. Hay siempre una novedad que escapa a la previsión de nuestro conocimiento, hay una möglich Erfahrung, una experiencia posible en el cielo infinito de lo desconocido. La filosofía no es una ciencia hecha, no es una matemática de la realidad, y enseñar a filosofar es poner nuestras facultades en disposición de recibir la primicia que ofrece la rosa de lo real antes de ser arrancada por los dedos el raciocinio.
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Pedro S. Zulen. |
La Crítica de la Razón Pura no derribó para siempre la metafísica. Al contrario, ésta resurgió con más fuerza, y el mismo escéptico de Hume, "este hombre tan bien constituido para el equilibrio del juicio", confiesa en aquella frase citada por Kant, que "la Metafísica y la Moral son las dos ramas más vigorosas de Ia ciencia: las Matemáticas y Ias Ciencias naturales no tienen ni la mitad del valor".
For truth can never be confirmed enoug[h]
Though doubts did ever sleep
¿Qué sería el pensamiento filosófico moderno si no hubiera nacido Kant o mejor si no se hubiera escrito la Crítica de la Razón Pura? William James dijo irreverentemente en su discurso de Berkeley que “Kant no nos deja una sola idea que sea indispensable a la filosofía o que la filosofía no poseía antes de él, o ella no debía inevitablemente adquirirla en seguida reflexionando sobre la hipótesis por la cual la ciencia interpreta la naturaleza". Que "Hume puede ser corregido y completado; que se puede enriquecer sus creencias sirviéndose exclusivamente de sus principios y sin hacer algún uso de los artificios de Kant tan complicados y pesados…….. Hume no tiene sucesores ingleses capaces de completarlo y corregir sus negaciones..... En Inglaterra con las cautivantes expresiones de Kant y sus categorías, se ensaya esclarecer el problema de la vida".
Pero James funda en Peirce las apreciaciones de ese discurso, sin fijarse en que el padre de los filósofos neoingleses declara que su doctrina del pragmatismo fué adquirida después de haber leído la Crítica de la Razón Pura; y sin fijarse en que él (James) al negar que hubiera una verdad y que la verdad es verdad cuando ha dado resultados prácticos, cuando es una experiencia; resulta afiliado a un aspecto kantiano, no fundamental ni perdurable por cierto. Además, Kant no se propuso hacer un catecismo para futuros filósofos, sino simplemente mostrar que más acá de las carcomidas torres que ha levantado la elucubración humana para abandonarlas después, está el "agua pura de la fuente misma de la razón".
Verdad que Hume.—¡el hombre que tuvo que escribir ensayos en forma popular para sustituirlos a su diáfano Tratado de la Naturaleza Humana!—no fué ni ha sido comprendido en Inglaterra. Aquí está uno de los méritos de Kant, el de haberle descubierto. Pero Hume sólo planteó problemas. Delante de la corriente de la realidad, se contentó con beber sus inspiraciones. Kant más audaz, tomó posesión de ella, no se limitó a recorrerla de orilla a orilla o hacer sondajes desde una barca, sino que, buzo del pensamiento, se internó en los ignorados abismos de sus profundidades.
Y he ahí la característica de su mentalidad, que es la característica de los pensadores de su raza. Porque la mentalidad alemana no se satisface con la espuma de la superficie, sino que escudriña por los rincones y repliegues y asciende sólo cuando los ha vencido todos. Sin Kant, la filosofía sería, pues, mero motivo de retórica, ejercicio de escolástica, adorno de vestiduras, frase para alimentar la vanidad de los dilettanti, y no simple y llano, humilde recogimiento interior.
PEDRO S. ZULEN
*Boletín Bibliográfico. Publicado por la Biblioteca de la Universidad Mayor de San Marcos, Volumen I, Nos. 8 y 9. Lima, mayo-junio, 1924, p. 116.
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