Antonio Melis pone las cartas sobre la mesa. El epistolario de José Carlos Mariátegui
Entrevista realizada por César Lévano a Antonio Melis*
Antes de que acabe 1984 estarán listos los dos volúmenes (más de 800 páginas en total) del epistolario de José Carlos Mariátegui. La edición culmina diez años de esfuerzo del profesor italiano Antonio Melis, auxiliado por estudiosos de América y Europa así como por los invisibles resortes del azar, para recopilar y estudiar las cartas escritas por el Amauta o a él enviadas. Melis es profesor de la Universidad de Florencia y se inició en el examen de la obra mariateguiana con un ensayo titulado "Mariátegui, primer marxista de América". En los textos que ahora han entrado en prensa aparecen debates, problemas y personajes tan diversos como Haya de la Torre, el Apra, César Vallejo, José María Eguren, Abraham Valdelomar. Manuel Seoane. Luis Alberto Sánchez o Eudocio Ravines. El epistolario actualmente concluido será, define Melis, "uno de los más importantes del siglo en América Latina desde el punto de vista intelectual y político".
—¿Cuánto tiempo ha demorado tu trabajo de recopilación y exploración de la correspondencia?
—Se puede dividir en varias etapas. La primera idea de comenzar con el epistolario me vino con el primer viaje que hice al Perú, que fue en 1970. En esta ocasión sólo quedó en el estadio de proyecto vago. Hubo luego una segunda oportunidad, que fue el segundo viaje, de 1974, en el que pude tomar una primera visión de la consistencia del epistolario, que todavía en esa época se estaba ordenando. La etapa final ha sido ininterrumpida prácticamente desde 1980, a partir del Seminario sobre Mariátegui realizado por la Universidad Nacional Autónoma de Sinaloa, México. En un viaje muy corto que hice al Perú con ocasión de un seminario de DESCO me quedé unos días más para organizar un primer índice de las cartas y tomar una serie de apuntes para investigaciones que permitieron identificación de autores de cartas y otros datos. Otra etapa decisiva fue mi estadía en el Perú entre diciembre de 1982 y enero de 1983. Allí empezó el trabajo mayor, que es transcribir las cartas de forma homogénea, plantear el índice bibliográfico de los corresponsales y el índice onomástico, bastante complicado, de todos los personajes que aparecen nombrados en las cartas, He podido seguir el trabajo hasta la víspera de este viaje definitivo, porque he conseguido fotocopia de todas las cartas existentes. Habiendo en el viaje anterior controlado todos los originales, ya podía seguir con las fotocopias. Con los originales había aclarado muchas dudas de interpretación y de lectura. Este viaje lo he hecho habiendo corregido las pruebas de la mitad de las cartas, Es un viaje que sirve sobre todo para completar los índices, redactar de forma definitiva el prólogo y, prácticamente, creo que estamos por fin en vísperas de la salida de esta obra, que tendrá más de ochocientas páginas distribuidas en dos volúmenes, Creo interesante la aclaración de que, a partir del viaje anterior, he decidido poner punto final a la búsqueda de nuevas cartas, a no ser de algunas que han aparecido casi espontáneamente por la cortesía de varias personas, como la que me acabas de entregar dirigida por Mariátegui a Edwin Elmore. Pero no me he dedicado específicamente a buscar otras, para no demorar el trabajo. Esto, en la convicción de que la aparición del libro va a hacer que muchas personas que tienen cartas se sientan estimuladas a entregarlas para las próximas ediciones. En segundo lugar, creo que es un libro que va a tener un éxito enorme, porque, bueno, esto lo verán los lectores, es un epistolario de extraordinaria calidad. Existen cosas menores, que hemos decidido publicar, por afán de hacer un libro completo sin omitir nada; pero eso es un porcentaje mínimo. La mayoría de las cartas, no solo las de Mariategui sino también las de sus interlocutores, son de altísimo nivel. Creo que va a ser uno de los epistolarios más importantes en el 900 en América Latina desde el punto de vista intelectual y político.
—¿Cuáles son, desde el punto de vista intelectual, las cartas que se pueden llamar modelo de ese interés?
—Siguiendo un poco el orden cronológico, de la primera época, todavía no bien documentada, antes del viaje a Europa, tenemos sobre todo una joya, que es una carta de Abraham Valdelomar. Es una carta en la que Valdelomar relata a Mariátegui una tournée de charlas por el Norte del Perú —Trujillo, Cajamarca, etc.— Me parece que es un texto de gran valor literario, con mucho humor, con el espíritu típico del Conde de Lemos. Luego, en la etapa sucesiva al viaje a Europa, hay una carta muy importante del poeta argentino Oliverio Girondo. Es una carta que pertenece a la etapa de la revista "Claridad" y que permite ver cómo Mariátegui, ya en esa época, tenía su diseño de conexión intelectual a nivel latinoamericano. Girondo, en esa carta, le da un mapa intelectual de Cuba, donde acababa de estar. Le envía a Mariátegui una relación de direcciones, de periódicos, personajes intelectuales. Hay, аsimismo, una que se conoce por la reimpresión facsimilar de "Amauta"; pero que no deja de llamar la atención: es la carta de Miguel de Unamuno, que es extraordinaria porque abre una perspectiva sobre uno de los capítulos más interesantes y más controvertidos de la apreciación de que gozó Unamuno en sectores revolucionarios de la América Latina, lo que resulta contradictorio, pero fecundamente contradictorio, con lo que sabemos de su personalidad, que no pertenecía a un campo revolucionario, ni mucho menos. Pero aquí entra en juego lo que yo llamaría la recepción que tiene un autor en determinado ambiente y la utilización que de él se hace desde otro ámbito cultural. Otro personaje interesante, hablando por ahora de los extranjeros, y que tiene una presencia muy grande en el epistolario, es Baldomero Sanín Cano, de Colombia. Son cartas muy interesantes, porque surge un fenómeno que se percibe en muchas de las cartas dirigidas a Mariátegui: parece que escribiendo a Mariátegui muchos autores se sienten alentados a decir cosas que a veces no encontraron en sus obras; incluso a hablar de su formación personal, casi una confesión, en el sentido alto del término. Eso pasa también con muchos peruanos. Por ejemplo hay una carta estupenda de Alcides Spelucín, por supuesto emocionado por el juicio que Mariátegui escribió sobre su poemario "El libro de la nave dorada". Hay otra de Antenor Orrego, escrita a raíz del libro de Mariátegui "La escena contemporánea". Creo que éstas son las páginas mejores que tenemos de estos autores, paradójicamente. Luego, por su puesto, están las páginas de Mariátegui, de altísimo nivel, incluso desde el punto de vista estilístico. Vamos a encontrar al mismo Mariátegui de los trabajos políticos, artículos y ensayos mayores, enteramente en esas cartas.
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| Antonio Melis muestra la carta dirigida por Sandino a José Carlos Mariátegui. Fuente: La República. |
—En el plano político, ¿cuáles serían los puntos descollantes?
—Creo que en el plano político, las cartas más interesantes son las que se concentran en los últimos dos años, aunque hay testimonios parciales sobre períodos anteriores. Por ejemplo, del primer período hay el borrador de una carta a Pedro Ruiz Bravo, conservado por el propio Mariátegui y que se refiere al famoso incidente de la agresión por militares que sufrió Mariátegui, que es una carta que representa ya, de cuerpo entero, el carácter firme, noble, digno, de Mariátegui. Es una carta extraordinaria del Mariátegui joven y todavía vinculado. a su época anterior, bohemia, que conocemos. Eso permite matizar el juicio sobre esta fase de formación. Pero seguramente lo que va a solicitar el interés mayor son las cartas que se refieren a la ruptura con el Apra y a todas las gestiones sucesivas en términos de batalla política. Y son cartas sobre todo dirigidas, por un lado, a los grupos que operaban en el país, y, por otro, a las células que operaban en el extranjero. Hay muchos temas que se repiten; pero creo que lo que sale de estas cartas, en primer lugar, son los términos muy claros con que se registró la ruptura. En el contenido estrictamente político hay muchas afirmaciones de Mariátegui en las que él quiere alejar cualquier sospecha de que se trate de un problema personal.
—Claro, porque ha sido la tentación o la coartada...
—Aquello es muy importante. Y, al mismo tiempo, creo que hay un aspecto muy interesante, que va a servir a los historiadores de este período, y es que en el momento más candente de la ruptura nunca hay en Mariátegui manifestaciones de sectarismo y se ofrece una perspectiva de frente con el Apra misma. Eso es interesante porque es contradictorio con la política sucesiva a la muerte de Mariátegui. O sea que Mariátegui hace una distinción importante: por un lado, se necesita esta separación porque hay dos proyectos políticos; uno es un partido de inspiración proletaria; el otro es un partido que se inspira y se apoya en la pequeña burguesía. Pero, al mismo tiempo dice éste es un proyecto que es de ellos, que es un proyecto legítimo, y creo que es mejor que lo realicen, que cada uno tome su camino, y luego podremos encontrarnos, pero a partir de este deslinde. Me parece un punto clave, у creo que nunca había parecido tan claro como en estas cartas. Donde aparece más claro me parece que es en una a Nicanor de la Fuente, que pertenecía a un grupo de Chiclayo con Carlos Arbulú Miranda y otros.
—Respecto a la formación del Partido Comunis- ta, ¿aparece el intercambio de opiniones entre Mariátegui y César Falcón?
—No aparece en la correspondencia, que se ha limitado estrictamente a publicar las cartas, pero en el futuro tenemos el proyecto, y lo estamos discutiendo con otro estudioso de Mariátegui, la forma de dar a conocer otros materiales de enorme importancia que figuran en el archivo; pero que no son cartas. Entre ellos figura, por ejemplo, ese documento redactado por Falcón en la época del viaje a Europa, donde se ve una discrepancia incipiente, por lo menos en esa época. Eso está relacionado con el proyecto de fundar un partido clasista en el Perú, proyecto que Mariátegui había redactado en Génova con Palmiro Maquiavelo y otros peruanos que se encontraban en Europa. Creo que esto va a ser un capítulo de otra serie de documentos que hay en el archivo, que no son cartas, pero que es necesario se conozcan. Estoy pensando en el proyecto de una publicación periódica sobre Mariátegui, una revista, un anuario, que me parece sería un instrumento formidable para empezar a registrar bibliografía, publicar nuevos ensayos pero también la publicación regular de esos documentos del archivo que a veces son de gran importancia.
—¿Cuáles son los corresponsales del epistolario más nutrido?
—Me parece que es necesario aclarar que la presencia masiva no siempre refleja el estado originario, porque muchas cartas se han perdido, aparte de las que no han sido entregadas por quienes las tienen, pero hay constancia de su existencia por registros policiales, de secuestro de cartas que no siempre fueron devueltas. Hecha esta precisión, creo que el grupo más significativo es, en primer lugar, las cartas intercambiadas con Samuel Glusberg, de Buenos Aires, quien era conocido con el seudónimo de Enrique Espinoza. Fueron entregadas por el propio destinatario, o sea que no figuran sólo las cartas que Mariátegui guardó, sino que también prácticamente todas las cartas que Mariátegui le escribió. Son cartas de gran importancia, porque, a pesar de que Glusberg tenía una formación política e ideológica bastante lejana de Mariátegui, y lo expresa claramente en muchas de las cartas, es un ejemplo, creo, de la capacidad de Mariátegui de establecer relaciones amistosas, y de amistad estrecha, con personas de ideas distintas, encontrando puntos comunes de interés desde el punto de vista intelectual. Además, otro elemento grande de interés de estas cartas es que se refieren al proyecto de viaje de Mariátegui a Buenos Aires. Creo que, junto con otras sobre el mismo tema, permiten aclarar de forma bastante terminante el sentido de este viaje, o sea que es un viaje vinculado con la represión del régimen de Leguía contra Mariátegui.
—¿Cuántas cartas hay de Mariátegui a Haya y viceversa?
—En el archivo no existen cartas ni de Haya a Mariátegui ni de Mariátegui a Haya.
—¿No están las que figuran en "Apuntes para una interpretación marxista de la historia social del Perú", de Ricardo Martínez de la Torre?
—No. Esas cartas las vamos a incorporar, como todas las cartas que aparecen en libros y revistas, con la advertencia de que no son cartas controladas, porque todas las demás que se publican han sido controladas, en su inmensa mayoría, en originales y, en algunos casos, en fotocopias que excluían toda duda. En muchos casos se han confrontado los originales. Por ejemplo en el caso de la correspondencia muy importante de Mariátegui con Moisés Arroyo Posadas, de las que, por cortesía de éste, ya en mi anterior viaje, pude ver originales y luego sacar fotocopias. Es una diferenciación que me parece de escrúpulos. Con las cartas de Martínez de la Torre no siempre se puede tener la seguridad de que el texto sea completo o exactamente igual al original.
—¿No figuraban esas cartas en el archivo de Martínez de la Torre, o no se ha tenido acceso a él?
—No se sabe nada de ese archivo.
—¿Aparece alguna carta de los entonces jóvenes Borges o Neruda?
—No, pero hay referencias en las cartas. Por ejemplo, hay la noticia de que la antología de Eguren publicada por Mariátegui fue enviada a Borges, y parece que éste contestó, tal vez a Eguren. Hay que decir, respecto de esto, que uno de los aspectos más lamentables, aunque espero que se trate de un hecho provisional, es que existe cierta desproporción entre las cartas recibidas por Mariátegui, que a pesar de todo fueron guardadas por él, y las cartas de Mariátegui. Por ejemplo, en el caso de Eguren ya se conocen, porque fueron publicadas en sus obras completas, las cartas estupendas de Egu- ren a Mariátegui, pero no se tiene idea de si existen en algún lugar las cartas de Mariátegui a Eguren. Eso es muy lamentable porque hay una serie de constancias de que éstas existieron, y hasta hay una referencia en una carta de Eguren de 1928 que habla de una que el recibía, que es estupenda y que él iba a guardar como una verdadera joya. Hay muchos vacíos en este epistolario, que espero se puedan subsanar en futuras ediciones Pero puede ser también que se hayan perdido. Hay casos lamentables, que conocemos, de familias, de herederos, que no han tenido ningún cuidado, no sólo con esas cartas, y han vendido o desechado materiales.
—¿Y sobre el epistolario con esa dama radicada en Estados Unidos?
—De eso he tenido noticia a través de la prensa, pero Juan Mejía Bata, que las ha recibido, quiere prí mero publicarlas aparte y que luego se incluyan en el epistolario, aunque hà habido gestiones de la familia Mariátegui para que se incorporaran a esta primera edición, pero sin éxito.
—¿Hay alguna señal de vínculo epistolar de Mariátegui con la Internacional Comunista?
—Ninguna carta de relaciones directas. Hay cartas sobre todo de los grupos peruanos, que se refieren en particular a la Internacional de la Enseñanza con sede en París. Aparecen también referencias en cartas de sus interlocutores. Pero nada que atestigue una relación de tipo directo. Entre las cartas relacionadas con el aspecto más político, hay una de gran importancia, que creo es desconocida, de la que tenemos el original. Es una muy extensa de Eudocio Ravines dirigida a Mariátegui desde París, escrita algunos meses antes del regreso de aquél al Perú. En ella se habla de ese regreso. Es una carta muy importante, porque allí se puede ver, en embrión, una discrepancia entre Ravines y Mariátegui sobre el tipo de política que hacía Mariátegui en el Perú y el tipo de relaciones que establecía. Hay una crítica directa a los antecedentes de Mariátegui, y sobre lo que, según Ravines, él no hizo en el Perú y una crítica interesante sobre que Mariátegui privilegia en sus relaciones a la pequeña burguesía. Creo que Ravines entendía con eso la actividad amplia que realizaba Mariátegui en el campo intelectual.
—¿Existe la correspondencia con Manuel Seoane?
—Existen varias cartas de Seoane, así como muchas del grupo que se reunía alrededor de él. Hay varias, y muy interesantes, de César Miró y de Blanca Luz Brum. No ha aparecido ninguna de Mariátegui a Seoane.
—En 1930, apenas muerto Mariátegui, Luis Alberto Sánchez publicó un texto biográfico de Mariátegui en que revela que fue portador, en vísperas de la muerte de éste, de una carta dirigida a Seoane en la que el Amauta buscaba ganar para su partido al futuro líder aprista.
—Sí. Porque Sánchez tenía que viajar a Santiago, y entonces recibió el encargo de llevar esa carta. Porque hay una correspondencia muy densa, sobre todo a partir de las discrepancias. Punto de partida es el documento famoso de la célula de México que es prácticamente el primer planteamiento aprista de polémica con Mariátegui. Luego hay la discusión que se arma entre los distintos centros dentro del país y en el extranjero. Del grupo de Buenos Aires hay una carta bastante dura, y creo un poco arrogante de Fernán Cisneros, joven poeta hijo del periodista Luis Fernán Cisneros, llena de reproches contra Mariátegui, por sus excesos polémicos, dice. Es bastante contrastante con cartas anteriores, que son cartas incondicionales de adhesión a Mariátegui. Creo que la reacción del grupo de Buenos Aires fue muy contradictoria. Por ejemplo, la primera reacción de Blanca Luz Brum es que ella, por principio, estaba donde está Mariátegui. Pero éstas son reacciones emocionales más que políticas. Hay una presencia bastante fuerte de Blanca Luz en este epistolario. Es un personaje pasional, hasta hay cartas en que expresa juicios muy despectivos contra los representantes de la política revolucionaria de izquierda en muchos países, primero en Chile, luego en México.
—¿Hay alguna carta de Sandino?
—Hay un documento de extraordinario interés que fue publicado en "Amauta", pero en el archivo aparece el original. Seguramente es una de las cartas que vamos a publicar en reproducción facsimilar por su importancia histórica. Yo tuve la ventura, hace algunos meses, de hacer homenaje de una fotocopia de esta carta a Ernesto Cardenal, que estuvo en Italia, y que quedó muy conmovido porque es un documento que se desconocía en Nicaragua, por lo menos en su original. Es un mensaje fechado en Chipotón, que era la sede del cuartel general del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, y donde Sandino pide a Mariátegui que, a través de "Amauta" sea el intérprete de la lucha de Nicaragua: Hay muchas referencias en las cartas a la epopeya de Sandino. Esteban Pavletich estuvo en Nicaragua, como se sabe. También como campaña de tipo continental. Hay a veces denuncias de solidaridad insuficiente.
—¿Hay alguna referencia cronológica que precise la fecha de los Principios Ideológicos del Partido Socialista fundado por Mariátegui?
—No. Es un hecho curioso que muchos elementos de carácter más directamente político, por ejemplo también las relaciones con la Internacional, por lo menos, y otra cosa, que es más llamativa, hay escasas referencias al congreso latinoamericanos. Hay referencia al Congreso Sindical, pero sólo para incitar a difundir la prensa sindical internacional, pero no la Conferencia del Partidos Comunistas. Eso es curioso, porque hay documentación suficiente bueno; existen las actas de que la delegación peruana, portadora del trabajo redactado por Mariategul fue criticada, incluso por el nombre escogido para el Partido, pero también por problemas de contenido, Seguramente se puede formular la hipótesis de que algunos de esos materiales han desaparecido de ese archivo. Creo que es bastante fácil tener una idea de quién lo hizo desaparecer, si se piensa que en la casa de Mariátegui estuvo instalado Ravines, en todo el período sucesivo a la muerte. Hay otras personas que estaban interesadas en hacer desaparecer o posesionarse de esos documentos para un uso futuro. Durante la fase de preparación de este epistolario he entrevistado a muchos protagonistas sobrevivientes de esa época, y, en general, he observado mucha reticencia en aclarar puntos que son los que más interesan a los historiadores, Creo que hay que hacer una distinción que a través de las cartas se percibe con bastante claridad. Creo que hubo un contraste de método, de planteamiento, con la línea dominante en la Tercera Internacional, sobre todo en su aplicación en América Latina.
—¿Cuál es la última carta de Mariátegui, literal, cronológicamente?
—La última carta de Mariátegui es justamente la que tú mencionabas, la escrita en vísperas del viaje de Luis Alberto Sánchez, días antes de la muerte de Mariátegui. Es del 26 de marzo de 1930. Dice: “Le acompañó la carta para Seoane, abierta para que se entere de los términos de nuestro debate, en lo que concierne a teoría y táctica política, aprismo, etc., cosas todas sobre las que "Amauta" fijó públicamente su posición en el editorial del número 17”.
*La República, Domingo, 16 de setiembre de 1984, pp. 46-48 y 51.



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