Felipe Cossío del Pomar. Hacia la Unión Latino Americana

En la última conferencia sustentada en Arequipa Haya de la Torre, refiriéndose a las relaciones del Perú con América y resto del mundo, dijo: que los Apristas cumplimos con el ideal de Bolívar cuando en el congreso de Panamá quizo unir las repúblicas que primero había libertado, planteando el dilema —"O Bolívar fué Aprista o los apristas somos bolivarianos".

Y tenemos que concluir que nosotros somos bolivarianos y predicamos el credo unitario del gran Libertador, convencidos de sus altos fines, sin temer las falsas acusaciones.

El anhelo de unión expresado por Bolívar surgió al mismo tiempo que se enarbolaron las primeras banderas de la revolución americana, con su cúmulo de ideales. Entonces nadie se aventuró a insinuar que este deseo de unión enumerara el crimen de lesa patria. Nadie pensó en calificar de traidoras las ideas que contenían tan bellos planes: la unión de los pueblos de América en nombre de los intereses comunes y para la defensa de los derechos conquistados con la independencia.

El Programa Máximo del Aprismo ha suscitado una injusta alarma y sus enemigos políticos han querido hacerlo un argumento contra un plan que solo encierra un principio de conveniencia económica de generosa fraternidad.

El APRA estudia las formas del acercamiento económico más eficaz entre las naciones de suramérica. Resuelve así en un momento histórico la fórmula bolivariana, dándole un sentido práctico y definido, de acuerdo con los cambios trascendentales que se operan en las formas políticas, sociales y económicas del mundo.

Felipe Cossío del Pomar.

Las tremendas luchas de intereses no se resolverán mas en los campos de batalla, no prepara el ataque ni organiza la defensa con la táctica desplegada por generales expertos en matanzas y exterminios. No por eso deja de ser menos cruel en sus aspectos de boicots, de loc kouts, y otros nombres sajones y terrorizantes. Para vencer en esta lucha de organización se prepara el nuevo Estado. Será necesario el valor científico del gobernante y la apropiada preparación política de los pueblos.

Para garantizar las bases orgánicas de la unión de los pueblos latino-americanos no hace falta solo actos jurídicos, ni maniobras de leguleyos gobernantes. El acercamiento de nuestros pueblos se ha expresado hasta ahora en una rancia literatura fraternal. Se dibuja vagamente como un instinto esquemático. El Partido Aprista lo ha contemplado con otra visión más práctica y realizable.

Como primera medida aconseja una campaña de mutuo conocimiento. Que labore por el acercamiento cultural y económico, por la reunión de todas las fuerzas productoras en una energía común. Al mismo tiempo que se hagan leyes defensivas, se trabaje por la unión en el Estado, en la ciencia y en el arte, formando la gran individualidad latino-americana.

Hasta ahora las naciones de nuestro continente han vivido más separadas unas de otros que de Europa o Norte América. El Perú está mas lejos del Ecuador que de Francia, teniendo las mismas fronteras, la misma raza, la misma historia y los mismos intereses, las mismas bases artísticas, la misma lengua y la misma religión.

Es el acercamiento de carácter objetivo americanista el que propugna el Apra. Para realizarlo tenemos que destruir todo lo que ha provocado nuestras rivalidades de pueblos vecinos, todo lo que nos ha llevado al odio de las guerras inútiles, fomentadas por la ignorancia y las individualidades egoístas.

El Aprismo resucita el ideal bolivariano basándolo en prácticas ventajas que resultarían de la unión de las veinte naciones libres de la América Latina. Todas han conquistado hasta ahora su libertad política, a todas les falta conquistar su libertad moral, su independencia económica respecto a los pueblos de Europa y  Norteamérica.

Hemos vivido en un aislamiento peligroso, imputándonos injustamente nuestras debilidades, bajo el ojo complaciente de las naciones imperialistas, las únicas beneficiadas de nuestras luchas. Por servir sus intereses han apoyado la ambición de caudillos inescrupulosos, han fomentado la opresión y la rivalidad, han hecho del odio al vecino una arma eficaz para aventajar sus mercados. Se han ocupado de mostrarnos, no lo que hay de mejor en nuestros hermanos de raza, sino lo que hay de peor.

La Historia de suramérica está llena de ejemplos de guerras fraticidas. Allí está el caso de Nicaragua. Es lo más reciente. Si miramos hacia atrás nuestra historia internacional está hecha de rivalidades de fronteras, de invasiones y reclamos. Nunca han existido los motivos económicos o raciales que determinan las guerras, nunca nuestros gobernantes y educadores se han ocupado de inculcar la sin- razón de nuestro chauvinismo, la injusticia de nuestras rivalidadės, siendo la misma nuestra sangre y nuestra raza y siendo los mismos nuestros intereses.

Muchos intelectuales laboran ardientemente por este acercamiento fraternal y necesario, mostrando la comunidad de nuestros problemas.

"De la América que nace" Es un libro inédito del intelectual mexicano Francisco Ortiz Monasterio. Libros como este consagrados a estudiar los problemas históricos, sociales y políticos de los pueblos latino-americanos son útiles para marcar la trayectoria que debe seguir el pensamiento americano, para cumplir su ideal de unificación en la lucha contra el moderno imperialismo —capitalista industrial— que como dice Haya de la Torre: "excluye la rivalidad nacional o racialista".

Al Perú le cabe el mérito de haber lanzado las bases prácticas para esta unión. Haber creado el partido político que haga el llamado a esta unión material y espiritual de los pueblos de América Latina, preparando la unión política que seguramente otra generación verá.

Para realizar sus planes mientras se hagan las modificaciones técnicas de nuestras relaciones internacionales —tratados comerciales, aduaneros, políticos— el aprismo contempla a la vez que la fundación de Institutos internacionales de carácter científico, el intercambio de estudiantes, las misiones de propaganda, los congresos, la implantación de Institutos internacionales de artes, letras y ciencias humanas.

Lo que une las naciones no es la voluntad de las leyes que dicta la historia, es la comunidad de ideas al mismo tiempo que la comunidad de necesidades. Esta es la realidad que encarna el Aprismo y hace práctico su Programa Máximo. Así basándolo en el internacionalismo de nuestra cultura que es base espiritual imprescindible y en la realización de pactos y tratados necesarios, se hará bella y útil una unión que hasta ahora no se ha hecho por la pereza de renovación que nos aqueja y por la falsa idea en que vivimos de los conceptos de patria.

Hay otro patriotismo verdadero y desinteresado que se ha olvidado por no corresponder a la mezquindad de falsos sentimentalismos, motivos de un patriotismo más puro que encierra justificaciones más reales, más esperanza regeneradora, más anhelos de generosidad y de justicia. Que se apoya en la historia, en la lingüística, en la antropología de nuestros pueblos.

Es en estos principios que se base el Aprismo para fundar su teoría de acercamiento, para echar las bases unificadoras de una cultura representativa, imperfecta si se quiere, pero con una fuerza autóctona y sincera.

F. Cossío Pomar

*APRA. Órgano del Frente Único de Trabajadores Manuales e Intelectuales. Tomo IV, No. 6, Lima, 8 de Octubre de 1931, p. 4.

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