Ramiro Prialé. La resurrección del Aprismo
Semiciudadanos del Perú:
Aquí estamos reunidos nuevamente los semiciudadanos del Perú. Aquí en esta plaza donde se han dicho tantas falacias y también tantas verdades.
Verdades sí, porque hace 26 años nos la dijo el gran compañero y Maestro Víctor Raúl Haya de la Torre. En aquella fecha formaba parte del gobierno el ilustre patricio don José Gálvez y los apristas éramos ciudadanos cabales, sin derechos recortados, sin libertades disminuídas
Ahora estamos en la ilegalidad por razones políticas. Estamos en la ilegalidad solamente por el delito de ser el Partido más fuerte y mejor estructurado del Perú.
Pero así como se nos pone fuera de la ley por ser el Partido más fuerte, justamente por eso, por ser el más fuerte, esta noche decretamos nuestra legalidad.
Y este decreto no está rubricado por quienes detentan el poder, está respaldado por los miles y miles de apristas, que detentan el poder del pueblo, que es el poder máximo en toda democracia.
Después de 26 años estamos nuevamente los apristas reunidos en esta plaza sin haber arriado nuestras banderas de esperanza, firmes en nuestro anti-imperialismo en defensa de la patria; firmes siendo antioligárquicos en defensa del pueblo; firmes siendo anti-feudales en defensa del progreso nacional y firmes siendo anti-dictatoriales en defensa de la libertad.
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Ramiro Prialé en uno de sus tantos discursos. |
Hermanos semiciudadanos del Perú: esta multitudinaria manifestación ratifica el destino histórico de nuestro movimiento, Nosotros insurgimos nuevamente a las calles, sin que nadie pueda negar nuestra patriótica y sincera trayectoria en defensa del pueblo.
Hemos escrito con nuestra sangre en la Historia....... (ruido. sos aplausos que cortaron la palabra a Prialé).
Un movimiento histórico como el nuestro se cumple a través del tiempo y debe ser realizado por muchas generaciones. La elección de los poderes públicos y las peripecias de cualquier lucha electoral son episodios que no pueden alterar la trayectoria magnífica de nuestro movimiento.
Nosotros sí hemos salido de las catacumbas y desde ellas hemos llegado hasta esta grandiosa presencia multitudinaria en este recinto histórico. (aplausos, vivas y gritos de "El Apra nunca muere, el Apra nunca muere").
Y en este proceso hemos renacido, porque el Aprismo continúa siendo la solución exacta, la solución genuina a los males que aquejan a la patria.
Sabe todo el país como el Aprismo agotó todos los caminos tendientes a crear un clima de concordancia y unificación necesarias para proscribir esa odiosa clasificación de los peruanos, en amigos y enemigos, en perseguidos y perseguidores, para reivindicar el término "adversario". Entre adversarios puede haber controversia, pero sin que se excluya el respeto.
Nosotros estimulamos con nuestro calor popular la creación de este clima tendiente a una solución democrática, pero en ningún momento abatimos nuestras banderas, ni doblegamos nuestro espíritu, ni hipotecamos nuestra ideología.
Con ello buscamos la salud para la patria y la integración de nuestros derechos cercenados.
Pero no hay convivencia con ciudadanos disminuídos ni hay unificación con partidos proscritos.
La responsabilidad del mañana recaerá sobre quienes frustraron la posibilidad histórica de resolver el problema político nacional con amplitud democrática.
En la turbia maniobra de algunos sectores que todavía tienen preponderancia política. (gritos de "abajo la oligarquía" y vivas al Apra)
En esta circunstancias tenemos que decir nuestra palabra. Estamos prohibidos de proclamar cualquier candidato dada nuestra condición de semiciudadanos. Pero como por un lado se nos obliga a elegir y por otro se nos prohíbe ser elegidos, tenemos que auspiciar algunas listas independientes que signifiquen el camino hacia el clima de concordancia nacional que nosotros propiciamos. Es así como en Lima los ciudadanos apristas acompañamos al doctor José Gálvez que es un antiguo y sincero amigo nuestro, que ha palpitado siempre al ritmo de nuestros dolores y al compás de nuestras esperanzas. (gritos de GALVEZ, GALVÉZ, GALVEZ)' Uds. lo conocen; responde a su estirpe democrática y heroica. El no ha fabricado popularidad a base de demagogia. El no ha intentado tampoco dividirnos para satisfacer menguadas ambiciones. Su afán desinteresado y patriótico tiene un sitio de honor en el corazón del pueblo. Por eso votaremos por él y por su lista, que es la lista que inaugurará una nueva etapa de esperanza en el alma nacional.
Pero es necesario subrayar que la lista del doctor Gálvez no tiene compromiso con ningún candidato. Si no dejaría de ser independiente. Los semiciudadanos de Lima, votaremos por ella.
Y en cuanto al voto para la fórmula presidencial consultaremos con nuestras conciencias y estudiaremos cuál de las candidaturas ofrece mayores posibilidades de hacer realidad tangible la democracia y la libertad en nuestra patria. Nosotros, lo hemos dicho, no podemos proclamar candidatos porque los inhabilitaríamos. Por eso no proclamamos a Gálvez, ¡lo aclamamos!
Cada hogar debe ser un local del Partido, cada calle un recinto aprista, cada plaza un santuario de nuestra mística y nuestra fe.
Debemos defender nuestra unidad. Defenderla con amor, con alegría y devoción, porque así hemos sabido enfrentar la lucha, en el dolor, el sacrificio y la muerte.
Movimientos surgen. Candidatos nacen… y también mueren… pero es necesario decirlo... Hay un gran ausente en este drama del Perú.
Sí Victor Raúl Haya de la Torre estuviera aquí, si tuviera sus derechos completos, él sería el nuevo Presidente del Perú.
Hemos recibido promesas de todos los flancos para darnos nuestra legalidad, la restitución de nuestros derechos ciudadanos y la implantación de una auténtica democracia en nuestra patria. Todos los candidatos han hecho estas declaraciones públicas que significan un compromiso con el pueblo.
Y nosotros, unidos, esperaremos el cumplimiento de esas promesas y exigiremos con el pueblo que ellas no sean burladas, porque sólo cumpliéndolas, los futuros mandatarios no traicionarán a quienes los eligieron.
Hemos sufrido mucho y en tantos años de dolor no hemos saturado de amargura nuestros espíritus. Quizás porque somos demasiado fuertes podemos ser demasiado generosos.
Muchos de nuestros hermanos han caído en este doloroso calvario democrático. Miles de nuestros hermanos han dejado girones de su alma y de su carne adheridos a las rejas de las ergástulas y las prisiones y cuántos de nuestros hermanos han dejado también pedazos de su vida llevando las banderas de su proscrita esperanza a cuestas por los caminos de América.
Buscamos concordia, convivencia, tolerancia como normas necesarias para elevar nuestra vida cívica. El dolor de cada uno ha servido para erigir un monumento en holocausto a la patria. Y el sentido fundamental de nuestro esfuerzo, por lo mismo que fue dura y cruenta nuestra vida, es lograr que nuestros hijos no sufran el dolor inmenso que nosotros hemos sufrido.
Y aquí también están presentes, en esta nueva noche de reencuentro, todos nuestros mártires, todos nuestros apóstoles, que nos señalan el camino que debemos seguir sin arriar nuestras banderas.
Ahora queridos hermanos, escucharán Uds. la palabra de José Gálvez, el amigo de siempre que encabeza la lista que abrirá de par en par las puertas de un nuevo capítulo en la Historia Nacional.
Viva el Perú, Viva Víctor Raúl Haya de la Torre, Viva José Gálvez.
*Discurso de Ramiro Prialé, pronunciado el 14 de junio de 1957. Reproducida en el diario La Tribuna y en el libro Densidad de las horas, pp. 249-252.
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