Armando Villanueva del Campo. Nada con la derecha reaccionaria

Compañeras y compañeros:

Iniciamos esta asamblea popular, abriendo las nubes paso al sol del Cuzco. Es el sol del Perú, porque es el sol de la libertad y de la justicia legada por el incario.

Y quiero que mis primeras palabras sean de saludo a la juventud cuzqueña, a esta juventud que me ha precedido y acompañado a pie y a la carrera avanzando hacía esta Plaza, y es esa juventud del Cuzco que estará unida al nuevo Perú, al Perú de la auténtica revolución, de la ansiada democracia, de la justicia social.

Hemos venido después de la Juramentación en Trujillo, aquí al Cuzco, a esta Plaza, porque aquí en el Cuzco nació la Patria. La Patria no nació con la República. La patria nació del Cuzco, cuando se fundó el imperio peruano de los Incas. La república vino después, pero la auténtica patria nació acá. La auténtica patria nació aquí en el Cuzco, cuando un puñado de mujeres y hombres, en el cerro Huanacaure, avanzaron multiplicando su ayllu por todos los confines de lo que fué el Perú.

Nació aquí, en el Cuzco, con el Imperio Incaico, el primer esfuerzo integracionista de América Latina, lo cual llamamos Ideal Bolivariano y, en realidad, ese Ideal Bolivariano, nosotros los apristas tenemos que llamar, tenemos los peruanos el derecho de llamar El Ideal del Incario, el ideal de los cuzqueños, que iniciaron la marcha para integrar el Perú y que cuando llegaron los españoles, ya avanzaban hacia la Amazonia, después de haber integrado este colosal imperio, destino de peruanidad, a Colombia, a Ecuador, a Bolivia, a Chile, demostrando que el destino de América, que el destino de este continente es integrarse, es unirse; pero no a unir a las empresas transnacionales del imperialismo, sino unir a los hombres de América Latina, a los pueblos de indoamérica, como quería Haya de la Torre.

Y yo saludo en este medio día luminoso, la unidad extraordinaria del pueblo, a las compañeras y a los compañeros del partido, a los veteranos que saben mantenerse dando el ejemplo de lealtad, demostrando que es falsa la versión oligárquica de que el Perú es un país de inconsecuentes, eso era antes de la aparición de la izquierda aprista, eso era antes de que Haya de la Torre emergiera en este país para estrecerlo desde sus raíces, y conducirlo a su legítimo destino histórico; pero con el APRA, con la lección de Haya de la Torre y con la de nuestros veteranos, estamos demostrando que el Perú es el país de los leones, y por ser el país de los leones, será el país de los demócratas victoriosos.

Mi saludo a la mujer cuzqueña, es el saludo también a la sabia inaugural del Incario, cuando la mujer de esos tiempos pasados, conquistó derechos que hoy día recién están discutiéndose en las Naciones Unidas. La mujer peruana desde el tiempo de los incas trabajó la tierra y tenía derechos para no sufrir hambre, la mujer de entonces nos ha dejado la lección de su trabajo y la lección de su virtud; mientras en Europa en el siglo pasado, recién aparecía el feminismo, y muchos peruanos de entonces miraron hacia afuera, aquí, en el Cuzco, la vieja mujer cuzqueña de los Incas, había conquistado todos los derechos que todavía están reclamando los ineptos.

Quisiera saludar, también, en esta histórica plaza de la unidad nacional, de la unidad de los pueblos, del Frente Unico de Clases; quiero saludar a los partidos adversarios, a quienes discrepan con nosotros; desde este momento los invito para que en el curso de la campaña breguemos y contendamos, como lo estamos haciendo los apristas en esta mañana inaugural, oponiendo nuestros principios a sus principios, oponiendo nuestras ideas a sus ideas, oponiendo nuestra manera de hacer patria grande y popular a la manera que ellos quieran, los invito a los debates más amplios y ha demostrar que el Perú es un país en el cual no se van a dar las amenazas sinó a reafirmar lealtad, la democracia, a través de una alta cultura cívica en sus manifestaciones políticas.

Por eso es que nosotros los invitamos, desde hace mucho tiempo ya, desde hace casi un año, cuando estaba por finalizar la tarea de la Asamblea Constituyente, a ponernos de acuerdo en lo que yo llamé las reglas del juego democrático. Es evidente que no somos iguales todos. Tenemos diferencias sustantivas y vamos a seguir diferenciandonos; pero precisamente, para que el pueblo pueda comprender estas diferencias, y siga a quien quiera seguir, necesitamos que la contienda política se ajuste a normas éticas y de decencia cívica, nosotros estamos dispuestos a proceder así, lo cual no quiere decir que olvidamos el derecho de defensa propia.

En esta plaza estamos reunidos los apristas y también ciudadanos que concurren a vernos y a conversar con nosotros con su presencia; al estar reunido aquí, el partido aprista, está reunido el frente único de clases.

El APRA fué fundado como el partido de los trabajadores manuales e intelectuales. En nuestro partido no hay oligarcas, no hay plutócratas, no hay agentes tampoco de ningún imperialismo, en nuestro partido está el pueblo peruano, están los campesinos, factor fundamental de la población y de la producción en este Cuzco inmortal. Están los obreros, está el proletariado y están las clases medias, expresadas en los maestros y los profesionales, en los técnicos y en los empleados, en los estudiantes. Nosotros constituimos, en consecuencia, el gran partido que, dentro de la realidad de la lucha de clases, hemos logrado conjugar a las clases productoras en lucha contra el imperialismo, contra las oligarquías y contra la opresión del despotismo cualquiera que sea su uniforme.

En consecuencia vengo a decir al Cuzco, en esta manifestación que resulta antesala de la campaña electoral, vengo a decir al Cuzco y vengo a jurar en el Cuzco, como lo hicimos ante la tumba de Haya de la Torre, que nuestra victoria electoral significará que el gobierno del Perú será el gobierno de los trabajadores manuales e intelectuales, será el gobierno de las clases productoras. Y al ser gobierno de los trabajadores manuales e intelectuales, tendremos un auténtico gobierno popular, como pide la juventud.

Nuestro gobierno se inspirará en las necesidades de la mayoría nacional y resolverá, como gobierno del pueblo, lo que hasta ahora no ha sido resuelto.

Somos un país de 17 millones de habitantes, en el cual 9 millones están en condiciones de trabajar, no obstante la cual se considera como población activa, vale decir la que reúne las aptitudes inmediatas para el trabajo y ha trabajado, una población de 5 1/2 millones como población activa, de la cual el 700% está en situación de desocupación o de ocupación intermedia o sub-empleo; esta es la primera característica de este Perú que vamos a recibir, un Perú en el cual la mayor parte de su población activa está sin ocupación plena, sin ocupación segura; este es el primer problema que tenemos que confrontar.

En segundo lugar, nosotros constituímos una población infraalimentada, sub-alimentada, con deficiencias en su alimentación, pero no en unos pocos. Las madres peruanas que llevan en el vientre el fruto patriótico del amor, en un 300/o llevan ese fruto ya desnutrida, y el 50 % de los niños entre 1 y 5 años, son niños con desnutrición crónica, y, ya ha aumentado la tuberculosis, y ya apareció otra vez la tifoidea, y la mayor parte del pueblo peruano no tiene vivienda. La salud y ustedes los cuzqueños saben todo esto, la salud en este país también es precaria no solo porque la desnutrición y las enfermedades provocan los graves problemas de salud que nos aquejan, sino porque no tenemos hospitales ni postas médicas necesarias para atender a los peruanos que requieren atención del Seguro del Estado, por eso nos satisface saber que se está avanzando en el hospital que tanto se reclamó, pero eso no es suficiente, ¿qué atención tienen nuestros campesinos?, ¿dónde está la atención del campesino, de esas tristes provincias de los lugares más alejados de la zona amazónica?, ¿dónde está la atención?, ¿quién cuida de ellos?, y si los apristas hemos conquistado la educación gratuita porque Haya de la Torre la reclamó desde 1931, ¿se está dando educación gratuita a todos los niños y a todos los jóvenes que la requieren? No. ¿Por qué?. Porque se gasta más en lo que no se debe y porque hay inmoralidad, y porque hay extensa burocracia, y porque no se invierte el dinero del pueblo para que revierta en satisfacer las necesidades del pueblo.

Nosotros, por ello, gobernaremos de acuerdo con las necesidades del pueblo no con los intereses de las plutocracias y de los imperialismos: pero para ello compañeras y compañeros, conciudadanos todo, para ello necesitamos que el pueblo siga el parlamento, que seguirá siendo el primer poder del Estado y que el pueblo llegará a la Casa de Gobierno, que así la llamaremos Casa de Gobierno y no Palacio de Gobierno, porque con el gobierno del APRA terminan los palacios y terminan los palaciegos.

Con el aprismo en el poder terminaron las familias reales que se constituyen de acuerdo con las tradiciones irreverentes de la democracia. Las puertas del Palacio serán cerradas para abrirse las puertas de las Casa del Pueblo que será la Casa del Gobierno. Y desde allí y contando con el apoyo del parlamento en el cual no vamos a estar solos porque tendremos que tratar con otros sectores políticos y yo prefiero tratar con una izquierda responsable antes que con una derecha reaccionaria.

Armando Villanueva del Campo.

Lo primero que tendremos que hacer, junto con las medidas económicas de emergencia para enfrentar la crisis que hace pocos momentos ha expresado con algunas cifras y que afectan a la vida, a las necesidades vitales del pueblo, lo primero que tendremos que hacer es moralizar a nuestro país y moralizar nuestra administración y moralizar a quienes tengan en sus manos la función pública, nosotros vamos a ser incorruptibles y no vamos a permitir corrupción y al que corrompiera la caerá el peso de la ley, sea quien sea, vista como vista.

Con el gobierno del APRA terminarán las coimas y las comisiones y los compromisos: porque en un país que se está muriendo de hambre, porque en un país en que las madres están en la situación que hemos señalado en el que los niños están desnutridos, en que la educación no llega a tales, en que la mayor parte de la población está sub-empleada o desempleada, no hay derecho de que por negocios del Estado a título de hacer compras o ventas, se estén obteniendo comisiones que corresponden a las necesidades del pueblo y no a crear nuevos ricos, como se han creado estos años, como muy bien lo ha dicho la mujer, la compañera que me ha antecedido en el uso de palabra.

Y hay que cuidarse de que traten de traernos recetas extranjeras, y no es nuestra crítica respecto a las recetas extranjeras, sólo a quienes en la izquierda comunista nos plantean fórmulas que nosotros consideramos ajenas a nuestra realidad. Nuestra crítica no solamente es a ellos, también es a los sectores de derecha, a los partidos que se proclaman de derecha y partido de la economía de mercado, como se llama ahora eufomísticamente a la vieja economía liberal, que en Europa generó el capitalismo y que ahora quieren aplicarlo a nuestro país diciendo que todos somos iguales, que todos estamos en igualdad de condiciones para competir en el mercado, en ad de condiciones igualdad de condiciones que determinará que los más capaces sean los que mejores resultados obtengan y los que obtengan mejores beneficios. Eso es muy bonito en teoría liberal europea: pero no es cierto en el Perú y lo decimos así a la derecha peruana y al partido que enarbola esta tesis.

Es muy bonito decir que aquí todos somos iguales y podemos ir al mercado o a la feria a competir en condiciones de igualdad. Esto no es cierto; no se es igual porque sería que todos tenemos el mismo derecho cuando uno se está muriendo de hambre porque no tiene que comer y los otros invitan a banquetes para compararse a los que apenas tienen que comer....

No somos iguales, no somos iguales para competir en el mercado cuando unos comerciantes e industriales son ápendices de las grandes transnacionales extranjeras que por ser poderosas y mundiales, no permiten al comerciante y al industrial peruano competir con ellas. Y matan nuestro comercio, matan nuestra industria, niegan nuestro desarrollo. No somos iguales los campesinos que luchan para poder hacer producir más la tierra y para vender sus productos al precio justo cuando las transnacionales y los imperios extranjeros son los que les ponen precio a esos productos y los compran si quieren, y si quieren arruinarlos no los compran, en cuyo caso se pierde la cosecha y se pierde el mercado.

Es una gran mentira esto de que todos somos iguales en economía llamada de mercado. La economía de mercado generó al capitalismo y la opresión y la explotación, y nosotros no queremos que en el desarrollo del Perú, nuestro pueblo sufra lo que sufrió hasta hoy y lo que sufrieron otros pueblos del mundo, cuando hoy día hay caminos más justos para, respetar la, riqueza de quienes justamente, la han producido, podamos crear riqueza para quienes no la tienen.

Cuando yo recorro los caminos del Perú y veo que a la vera de ellos está la casa de adobe de nuestro campesino y que tiene en su puertita abierta un pequeño escaparate, en el cual veo un poco de frutas, un poco de agua mineral, un tanto de pan y algo más, yo comprendo que hay una voluntad y un afán de mejorar sus condiciones económicas. Cuando yo veo que en los pueblos que se están formando y en las zonas aledañas, como el espíritu antiguo de nuestros artesanos que labraron la cultura y renace y está produciendo en pequeña empresa lo que constituye la verdadera riqueza del Perú. Cuando yo veo en las ciudades que nuestros comerciantes y nuestros industriales se esfuerzan por incorporar al Perú al desarrollo que en esta época le corresponde, yo me pregunto ¿No somos acaso los chicos y los grandes, igualmente víctimas de la penetración del imperialismo extranjero?. Si somos víctimas. Por éso tenemos que unirnos para enfrentarnos al imperialismo y enfrentarnos a quienes se vendan al imperialismo, sea el de derecha o sea el de izquierda.

Yo vengo al Cuzco a renovar los votos solemnes de Haya de la Torré, llamando a los pueblos del Perú a la lucha contra todos los imperialismos, llamando a los pueblos del Perú para. despojarnos auténticamente de la dominación extranjera, llamando desde el Cuzco a la Juventud Peruana para que sea la protagonista, con el gobierno del APRA, de la auténtica independencia económica y política del Perú y de América Latina.

Pero también hay otros imperialismos. Lo quiero llamar así, utilizando una palabra que no corresponde realmente al fenómeno que voy a describir, porque me refiero al Centralismo. No podrá haber lucha auténticamente antiimperialista sino logramos la descentralización económica y administrativa de los pueblos del Perú. Y por éso fue que en el partido, nosotros hicimos fe de la regionalización y de la descentralización. Y porque era fe, los apristas convertimos la fe en realidad, cuando llegamos al parlamento creamos las corporaciones de las juntas departamentales, que significaron el comienzo de la descentralización económica del Perú, el comienzo de que lo que cada departamento produce no se lo lleve la capital de la República para bienestar de oligarquías y plutocracias; que los bienes que se producen en nuestros pueblos queden en nuestros pueblos lo que les corresponde y por éso es también que nosotros identificamos poder del estado con descentralización. No puede haber poder del estado legítimo si el pueblo no ha logrado la descentralización. No puede haber poder del estado legítimo si el pueblo no ha logrado la descentralización que se tendrá con nosotros. Y nosotros consideramos, asimismo, que si la descentralización es poder, el poder del pueblo para elegir sus representantes, debe manifestarse también en las elecciones municipales. Los municipios constituyen los gobiernos locales, y para que el gobierno central respete la voz de los pueblos, deben haber municipios elegidos por los pueblos y si el gobierno central y el Presidente de la República no cum-plen, pues ahí están los alcaldes para encabezar la insurgencia y la protesta de los pueblos en defensa de la libertad y de la justicia.

Y porque nosotros no nos quedamos en palabras, cuando proclamamos el derecho de los pueblos a la insurgencia, estoy llamando en defensa de nuestros derechos y de las leyes de la constitución, nosotros no podemos pensar que este derecho valga cuando hay otros en el gobierno. El derecho de la insurgencia tendrá tanto valor para nosotros hoy como mañana cuando estemos en el gobierno y por éso es que por iniciativa aprista, en la Constitución de la República, se ha establecido el derecho de la insurgencia. Los pueblos no tienen obligación de acatar a quienes usurpan el poder, los usurpadores del poder están fuera de la ley, y si los usurpadores del poder quieren violar la Constitución en el futuro, la constitución le da al pueblo el derecho de insurgir, el derecho de levantarse, el derecho de protestar, el derecho de ir a la insurrección nacional en defensa de la constitución y de la libertad.

El aprismo, pues, ha incorporado a la Constitución este artículo, dando así garantía a su palabra, repetida hoy. Ello constituye, como lo ha dicho nuestro compañero Ruperto Figueroa, Secretario General Colegiado del Comité Departamental del Cuzco, una prueba más de que nosotros, el Partido Aprista Peruano, no tiene absolutamente ningún pacto, ningún Compromiso con la dictadura que se mantiene en el poder por la razón de la fuerza. Nosotros no tenemos nada que ver, ni pactos ni compromisos con el gobierno militar. Al gobierno militar lo enfrentamos desde las horas que conocimos el golpe. Yo era Secretario General del Partido, cuando esa madrugada del 3 de octubre se me informó del golpe y mis primeros reclamos fueron llamar a la insurgencia a través de una radio y de un mensaje por televisión, movilizar al pueblo para enfrentarnos. La juventud aprista respondió heróicamente. Lástima que la gente del gobierno no tuviera la gallardía de defender lo suyo como nosotros defendíamos lo nuestro que era la libertad, no el gobierno como un botín, sino la libertad como un derecho y nuestra propia dignidad. Se comprobó, entonces, que el pueblo desarmado no puede combatir con el aparato represor del estado. Por eso queremos, también, que concluya esta historia de los golpes militares y que la Fuerza Armada se convierta en el brazo armado del pueblo peruano, en defensa de sus derechos, en defensa de su soberanía, pero no en defensa de los intereses golpistas que periódicamente capturan el poder como botín de revancha.

Por éso, así como he invocado a nuestros adversarios para una lucha en los terrenos de la cultura, también invoco y hago votos porque en el futuro las Fuerzas Armadas del Perú respalden los derechos conquistados del pueblo y se caractericen, desde sus cuarteles, por ser los defensores de la Constitución que entraña la voluntad soberana de los pueblos del Perú.

Compañeras y compañeros, amigos todos, este es el primer paso, vamos a caminar todo el Perú, constituimos un equipo de trabajo, como constituiremos un equipo de gobierno. La fórmula presidencial está integrada por trabajadores intelectuales y trabajadores manuales. Luis Negreiros, es la extracción genuina, hijo de un obrero, de un líder sindical, del compañero Luis Negreiros Vega, hijo de un héroe, hijo de un mártir, asesinado en las calles de Lima peleando contra la tiranía, él es candidato a la segunda Vice-Presidencia. Y Andrés Townsend, a quien tanto se conoce, y que está actualmente en Venezuela, Secretario General del Parlamento Latinoamericano, es un intelectual de reconocida prestancia. Y yo que soy un poco, también de ambas cosas, porque mi universidad fue como matrícula en "San Marcos" pero como aula permanente la del Frontón y la Penitenciaría, donde me doctoré en la docta ilustración de los Caminos Revolucionarios.

Pero nosotros, tenemos que llevar al parlamento al Frente Unico de Trabajadores Manuales e Intelectuales. Y por ello vengo a anunciarles que, en breve, el partido, el Comité Ejecutivo Nacional, como órgano máximo del Partido Aprista Peruano, emitirá la directiva convocando a las elecciones internas para diputados y senadores, en la cual las reglas serán la expresión básica, por éso son bases, y en la cual nosotros vamos a mantener el principio de nuestra integración claşista, garantizando que la representación parlamentaria del Partido Aprista Peruano, esté integrada, en la debida proporción por trabajadores manuales e intelectuales y, fundamentalmente, velaremos porque la mujer peruana, la mujer aprista, esté, también, debidamente representada.

Y también, en esas fórmulas estará presente la juventud, porque queremos que el partido se renueve, porque queremos que los muchachos de hoy sean los dirigentes del mañana y que nosotros podamos entregar la posta a quienes nos siguen. El aprismo es una forma de juventud, y debemos mantenernos como partido joven, porque sólo siendo joven podemos salvar al Perú.

Yo quiero decirles a ustedes, que con entusiasmo proclaman ya mi presidencia, que vamos a ganar, estamos seguros de la victoria, pero la victoria no va a ser fácil, tenemos en contra muchos factores. En primer lugar a la plutocracia derechista que está comprando todo los servicios de información, que está comprando todos los medios de difusión, que está convenciendo a los venales y a los fáciles de convencer, para que se conviertan en portavoces, en gonfaloneros de sus intereses; a esta plutocracia que pone millones de dólares, nosotros tenemos que oponer nuestros millones de voluntades y nuestros millones de coraje listos para luchar y vencer. De la derecha nada tenemos que esperar.

A nosotros no nos hacen transfusión de rublos ni de ninguna clase de moneda extranjera. Esa es la primera de nuestras dificultades: luchar contra el poder económico de los adversarios. Al dinero vamos a oponer dignidad. Esa es la consigna dignidad contra el dinero y dignidad para la victoria.

Nos tenemos que forjar oponiendo dignidad y coraje contra dinero y amenazas. Por éso compañeras y compañeros, yo les pido a todos ustedes gran coraje para luchar, yo les pido a todos ustedes gran convicción para vencer, yo les pido a ustedes gran devoción para trabajar con energía. Nosotros necesitamos que comprendan ustedes los muchachos, las jovencitas, los que están saliendo del colegio, mis ahijados, de esas promociones que me han hecho su padrino, los universitarios, los trabajadores, los intelectuales, los comerciantes, los industriales, las mujeres, los jóvenes y los veteranos, tenedlo siempre presente, ninguno de ustedes está demás o es inútil, cada uno de ustedes es un combatiente, cada uno de ustedes debe ser un líder. Los que estamos aquí en la Plaza podemos estar realizando la más grande manifestación habida en esta Plaza, pero aquí no está todo el Cuzco y hay que ir a todo el Cuzco. Los dirigentes y los líderes caminaremos por este país. Yo pienso como candidato a la Presidencia de la República andar por todos los departamentos, pero éso no bastará. Es indispensable la participación de ustedes, de cada uno de ustedes, siéntase cada uno protagonista de una nueva etapa de victoria en el Perú, siéntase cada uno de ustedes forjador de una nueva época, siéntase cada uno de ustedes como nos sentimos cuando decimos, refiriéndonos a Haya de la Torre, que nuestros nietos podrán contar de nosotros sus abuelos, "Mi abuelo tuyo el honor de conocer a Haya de la Torre".

Pero piensen que cada uno de ustedes, cuando mueran, los muchachos dentro de 80 años. Nosotros mucho antes, que cuando muramos, ustedes militantes, ustedes pueblo que está escuchando, piensen que pueden lograr de sus nietos una voz semejante que les diga: "Mi abuelo fue un humilde trabajador. Mi abuelo fue un hombre del pueblo, pero él contribuyó a la nueva gloria del Perú, a un estado sin opresores ni oprimidos, a un estado de justicia y libertad". Luchemos por ello. Yo les pido que recapaciten y que piensen: ¿Prometen ustedes compañeros luchar cada uno por esos ideales? —la multitud dice si—. Y a los que no son apristas también se los digo: Luchen por los ideales que nos conducen a una sociedad sin clases, sin opresores ni oprimidos; pero por los caminos de la democracia, de la libertad y no del despotismo y del totalitarismo.

Y cuando nos vayamos de aquí, no nos vayamos pensando si habló bien o habló mal el compañero Villanueva. Vayamos pensando en lo que vamos a hacer mañana. ¿A quién le vamos a hablar bien?. ¿A quién vamos a orientarlo para que no vuelvan más, en este país, las dictaduras de la opresión plutocrática del pasado, ni tampoco las dictaduras militares del presente. Convenzan a los peruanos para que sepan defender su dignidad, para que no acepten más atropellos sin alzarse y sin protesta. Ese es nuestro deber; y ese es el deber de ustedes.

Vayan a sus casas seguros que hoy día hemos protagonizado una jornada histórica. De que hoy día, aquí en el Cuzco, se inicia una nueva acción, a la que se refirió Haya de la Torre. Aquí en el Cuzco se inicia un nuevo camino. Este, camino que va a conquistar el estado para las clases productoras, el gobierno para el pueblo.

Yo quiero despedirme de ustedes diciéndoles que les he hablado sin ninguna demagogia ni interés de tipo menudo en cuanto a proselitismo. Yo no creo que los políticos debemos venir ahora a ofrecer, a prometer; el pueblo está cansado de ofrecimiento y de promesas, por éso yo vengo a decirles a ustedes que la tarea es difícil y que todos tenemos que pelear, y vengo a decirles a ustedes que me hago de la responsabilidad de ustedes y especialmente de los apristas: yo no vengo a adular a los compañeros para que me den sus votos, yo no vengo a prometer diputaciones ni senadurías a nadie porque quiero que el pueblo elija y no nosotros los candidatos.

Yo vengo a llamar a la responsabilidad de ustedes, a decirles que la democracia nueva que vamos a inaugurar es una democracia con responsabilidad, con disciplina y con moralidad. Esa es nuestra democracia, una democracia moral, una democracia disciplinada, una democracia con responsabilidad. Vengo a decirles que ojalá las campanas, que estamos escuchando, repercutan con mis palabras en todo el Perú, llamando, desde aquí, desde el Cuzco, a la movilización general de los pueblos, para conquistar esta democracia con responsabilidad, con disciplina y con moralidad así no habrán más golpes en este país.

Y luchemos, también, con alegría. No seremos como algunos "revolucionarios", que se dicen tales, y que son revolucionarios porque no pudieron alcanzar tal cosa o porque llegaron a viejos y descubrieron muy tarde, como los viejos verdes, la revolución.

Pensamos que el honor y la revolución se parecen. Al honor se llega desde joven y cuando uno está como yo, ya está más tranquilo. A la revolución también, se llega desde joven, y cuando se es maduro, se es más consciente y no se es demagogo. Como nosotros comenzamos la revolución desde jóvenes, somos conscientes y no somos demagogos. Y luchemos por éso, por lo que somos, y como lo acabo de anunciar, luchemos con alegría. Muchachos, muchachas, sean alegres, ríanse mucho, peleen con valor y con decisión, y después de la pelea comenten alegremente, por qué fue que triunfamos, porque nosotros hemos triunfado siempre cuando hay pelea.

Pero no olvidemos al adversario, recibámoslos con los brazos abiertos, si es que tiene propósito de enmienda y se convenció por la verdad del aprismo. Luchemos, pués, con disciplina, con responsabilidad, con moralidad, con alegría, porque requerimos serlo así para iniciar la gran marcha hacia todo el Perú que hoy comienza aquí en el Cuzco, aún sin campaña electoral, pero cumpliendo mi promesa de venir acá a decirles estas cosas. Avancemos hacia los soles futuros que nos esperan para lograr, y lo prometo en esta Plaza, un gobierno del Apra para todos los peruanos, un gobierno de brazos abiertos para todos los peruanos y con todos los peruanos que quieran luchar por el bienestar del Perú.

¡VIVA EL APRA!
VIVA EL FRENTE UNICO DE TRABAJADORES MANUALES E INTELECTUALES!
¡VIVA EL CUZCO REVOLUCIONARIO!
¡VIVA HAYA DE LA TORRE!
¡VIVA HAYA DE LA TORRE!
¡VIVA HAYA DE LA TORRE!
En la lucha... En el dolor... en la victoria… hermanos.

*ABC. Revista Independiente, 13 de diciembre-27 de diciembre de 1979, pp. 12-17.

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