Entrevista a Eligio Ronceros. Vida y obra de Felipe Pinglo Alva
—Siempre lo he visto en el Centro Social Musical Felipe Pinglo Alva, que se fundó en el año 1936.
—El Centro Social Musical Felipe Pinglo, se funda al día siguiente de la muerte, el 14 de mayo, por sus amigos.
—¿Quién fué Felipe Pinglo Alva y por qué es tan importante en la historia del Perú?
—Desde la vista de la academia, Felipe Pinglo fue durante mucho tiempo desconocido. Principalmente su obra se ha conocido por sus amigos, a quienes influyó en sus obras. No hay un libro de algún historiador sobre Felipe Pinglo. Es una tarea pendiente. He escrito algunos artículos sobre él. Para el año 1999, salieron dos artículos míos en El Comercio y El Expreso, en el marco del centenario de Felipe Pinglo Alva. Después, no recuerdo un libro de algún historiador. Parodi, amigo mío, también escribió en el Centenario de Felipe Pinglo. Chalena Vásquez hizo un estudio musical sobre Felipe Pinglo.
Pinglo nace el 18 de julio de 1999 y fallece el 13 de mayo de 1936. Su primer vals Amelia lo escribió a los 16 años, entre 1915-1916. Después, va a seguir componiendo hasta el día de su muerte. En esa época había dos cancioneros en Lima. El Cancionero Limeño y La Lira Limeña, que publicaban los vals de las músicas que se hacían conocidas. Si uno va a la sala de archiveros de la Biblioteca Nacional, va a encontrar estos cancioneros. En dónde se observan los temas y los compositores. Sobre él, se han tejido muchas leyendas. Eso no desmerece su obra.
Pasado, el estado de la cuestión. Pinglo, por la época en que vivió y escribió. Alcanza una gran notoriedad. Durante mucho tiempo se pensó que fue el primero que escribió valses sociales. Te voy a hablar de los temas de Pinglo que él escribió. Los temas que han hecho que tenga una gran repercusión, como el bardo que le cantó a los pobres, que escribió de una sociedad injusta, el criollo comprometido con su época. Fueron escritos de 1929 para adelante. Coincide con la crisis económica de 1929, los problemas y caída de Leguía, la Junta de Gobierno y el Tercer Militarismo, que él no ve acabar. Por ejemplo, La Obrerita, dedicado a una mujer que teje con una máquina singer, que como obrera se gana la vida. En una parte dice:
“Y cuando alguien le promete mil grandezas, responde que con su Singer tiene en el banco un millón”.
No solamente nos habla del trabajo de la mujer humilde que no sucumbe a las propuestas indecentes. Jacobo El Leñador o Medicidad, que nos habla del mendigo. Tiene un marcado cuestionamiento social. O El Canillita, del cual hablaremos más adelante, por su vinculación con el APRA. El más conocido es El Plebeyo, cantado por Jesús Vasquez, grabado por Óscar Avilés con los Morochucos en los 50. Y por muchos conjuntos criollos.
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Eligio Ronceros rindiendo homenaje en la romería a Felipe Pinglo Alva. |
Todos estos temas se pensaban en una época de protesta social, pero no es así. Si uno revisa la documentación de la época. Antes de Pinglo existió un Centro Musical Obrero, que fundó y dirigió José Benigno Ugarte. Existieron un grupo de escritores y compositores. Como Ceferino Vergara, Nalvarte, Félix Loyola. Ellos si tienen valses con protesta social. Tiene mucho que ver con el mundo obrero, la formación de los sindicatos y las Universidades Populares González Prada. Lo que sí Pinglo tiene es en lo que significa melodía y armonía, su música marca un antes y un después. Musicalmente es muy novedoso. Aunque de vida corta, quedó en el alma popular. Mucho tiene que ver que en esa Lima de los años 30, comienza a correr de barrio en barrio y centros musicales. Víctor Correa Márquez es anterior a Pinglo, pero no tiene la repercusión de Pinglo. Sebastián Salazar Bondy y José María Arguedas, hablaron de Pinglo. “Felipe Pinglo les enseñó a los limeños a querer su música”, señaló Arguedas.
—Hay un vals que se refiere De Vuelta al Barrio que se refiere a Barrios Altos.
—El en 1923-24, se va a vivir a La Victoria, y regresa por 1928-29. Dónde escribe De Vuelta al Barrio, “De nuevo al retornar al barrio que dejé…”
—¿Por qué el sobrenombre del “Bardo Inmortal”?
—En realidad, el bardo por poeta, inmortal por su trascendencia. Quien le coloca el apelativo, lo desconozco. A Pinglo solo le hicieron una entrevista en vida, que la sacó el semanario Cascabel. Se la hace en 1936, antes de su muerte el periodista Juan Francisco Castillo Alatrista, en la que habla sobre la música criolla, sobre la importancia de defender la música como entidad muy propia de los peruanos. Habla de Pablo Casas Padilla, como continuador de su obra, obrero, a diferencia de Pinglo que fué empleado. Lo curioso es que cuando habla de defender la música de empresas extranjerizantes, parte de la riqueza melódica de Pinglo, está en la incorporación que hace del jazz hacia la música criolla. Algo totalmente novedoso, que lo va a continuar el compositor Pedro Espinel Torres.
En 1939, escribe un vals Celos míos. Recuerdo hace unos 30 años, un amigo músico cubano me escuchó cantar ese vals y me dijo, eso parece “feeling Cubano”, yo le dije que es del año 1939. El me dijo, que desconocía que en esos años, hacían esos valses con jazz. Los que siguieron la línea de Felipe Pinglo, incorporaron estos ritmos. Desde mi punto de vista, es allí donde viene la innovación. Marcó un antes y un después en la música criolla. Entendiendo a la música criolla, como la expresión musicalizada del folklore, principalmente costeño y particularmente limeño.
Tocar a Pinglo no es fácil. Es complicado por las armonías que tiene, por la melodía. A Pinglo lo ha tocado Oscar Avilés, César Calderón, guitarras muy importantes. Ello también por su complejidad. Pero también la vida que él llevó, fué una vida heroica. Queda huérfano al nacer, su papá lo entrega al cuidado de sus tías. Él estudia en el Guadalupe, dónde no termina por la situación económica. De allí, él comienza a trabajar en la imprenta El Gráfico. Trabajó luego en la Dirección General de Tiro donde fue secretario del entonces Ministro de Guerra General Salmón, el cual guardaba un gran afecto por Felipe, coincidiendo su matrimonio con Hermelinda Rivera, dónde van a nacer sus dos hijos Felipe Pinglo Rivera y Carlos Pinglo Rivera. Esa estabilidad le va a durar hasta el fin del gobierno de Leguía. Va a sufrir la persecución emprendida por los enemigos de Leguía. Eso tiene que ver mucho con los temas que escribe. La vuelta a su barrio, Barrios Altos y su condición enfermiza, su cojera a raíz de un partido de fútbol. La pobreza vinculada a su vida bohemia, lo va a llevar a enfermarse constantemente de enfermedades respiratorias. Hay muchas leyendas de eso, como la tuberculosis. Porque Pinglo no muere en el Hospital Dos de Mayo, sino en su casa. En su parte de defunción, no se afirma que murió por tuberculosis. Eso pasa por revisar las fuentes documentales. De haberse tocado como verdaderos temas que no son de él. Los que tocamos a Pinglo, coincidimos que no se ve su mano en él, como Amor iluso o linda provincianita. Pero también se ha descubierto gracias a las investigaciones, valses que se desconocían de Pinglo como Rizos de oro o El abuelito, temas muy hermosos. Pinglo es todo un personaje de nuestra historia que merece un libro.
Durante la Junta Militar de Gobierno establecida a raíz de la caída de Leguía. Pinglo entabla amistad con muchos apristas, y entre ellos, uno ellos es David D’costa, hermano de Guillermo D’costa, músico destacado. Además de ser lírico aficionado, era líder sindical. Vivió hasta los 95 años y falleció en el año 2000. Lo conocí porque era amigo de mi papá y compañero sindical. Cuando el 16 de enero de 1932, nace la hija de David D’costa, que vive hasta ahora, Magda D’costa. Le pide que sea padrino de su hija. Cuando empiezan los ataques por parte del Gobierno de Sánchez Cerro a través de la Ley de Emergencia, el APRA va a ser perseguido tenazmente. Porque te digo esto. Porque en marzo de 1932, Magda D’costa es bautizada y Felipe Pinglo acepta ir al bautizo que se hace en la clandestinidad. Y en el capillo del bautizo, dice Felipe Pinglo Alva. Dónde tan sólo decir la palabra aprista era claramente un peligro permanente.
En El canillita, que lo escribe en el 33 o 35, menciona a La Tribuna. No creo que Pinglo haya escrito esto de forma inconsciente. No existe un documento que él haya estado inscrito en el partido. Definitivamente fué muy cercano. Durante la dictadura de Benavides sale una ley con publicación oficial en El Peruano, “estos temas de Felipe Pinglo Alva no puede ser cantados, porque la letra ha sido escrita por Haya de la Torre”. Y que Pinglo solo había puesto la música. Era fuertemente una música de tendencia social.
—Escuche tu remembranza histórica en la romería que se hizo a Felipe Pinglo el año 2022, dónde mencionaste aquella ordenanza. Es increíble como después de muerto se trata de acallar su voz. Particularmente lo veo como una reivindicación social en El canillita como el dedicado a Barrios Altos en De Vuelta al Barrio. ¿El canto Hermelinda es dedicado a su esposa?
—Es lo que dicen también. Hay dos Hermelindas. Un canto de desengaño y otro de Alberto Condemarin que lo han confundido con la de Pinglo. Yo lo veo como un canto de desengaño.
—También existe la llamada “Generación Pinglo”, dónde están Juan Ríos, Pedro Espinel y Jorge González, entre otros.
—De ellos, a González no lo llegué a conocer. A Juan Ríos sí. Es papá del ingeniero Juan Ríos fué Presidente del Centro Musical de Barrios Altos. A Pedro Espinel lo llegué a conocer cuando hacía el reconocimiento a la sexta cuadrilla de la Hermandad del Señor Crucificado del Rímac, porque él vivía en el jirón Cajamarca. A ellos los he llegado a conocer. Pero por un tema cronológico no he podido jaranear con ellos. Lo que más he escuchado de Pinglo es con la generación siguiente, no con sus amigos. Más he escuchado a Juan Ríos (hijo), a Víctor Campos, Gonzalo Toledo. Quien sí dice que lo conoció fué Adolfo Zelada hablaba mucho de él. Mi papá cuando hablaba de él, hablaba de un buen criollo. A mí una vez me preguntaron en el Centenario de Pinglo. Que también es una historia. Cuando cumplió 100 años. Con Daniel Parodi, no pusimos como meta hacer un homenaje a Pinglo, en plena dictadura de Fujimori, la Universidad San Marcos estaba intervenida. Presentamos el proyecto San Marcos y no lo aprobaron. No había dinero para hacer homenaje a un músico, esa fue la respuesta del rectorado. Entonces, como segunda opción fuimos a la Pontífice Universidad Católica, dónde estaba trabajando Daniel. Presentamos el proyecto y nos lo aprobaron. Hicimos un homenaje en tres fechas. El 2, 9 y 16 de septiembre, con conversatorios y músicas. Se invitaron a los centros musicales. Fue un evento importante. Quien nos ayudó bastante fué mi amiga Chalena Vásquez, la etnomusicóloga. En el Centro de Danza y Cultura de la PUCP (Cenduc). En su archivo, están las tres fechas grabadas sobre Felipe Pinglo Alva. Adolfo Zelada, gran compositor y Chalena Vasquez están grabados. Di una ponencia, y alguien me preguntó, ¿Qué hubiera escrito si Pinglo viviera en la actualidad?. Respondí, que lo exactamente lo mismo tal vez con otras palabras. Sigue habiendo desigualdad, injusticia, las oportunidades no son iguales para todos, sigue habiendo exclusión. Ahí está la trascendencia de Felipe Pinglo. Y posteriormente cuando 10 años después me invitaron a un conversatorio, me hicieron otra pregunta pero ya no sobre los escritos de Felipe Pinglo, si no si fue en realidad una construcción popular de la época. Yo le respondí, que Felipe Pinglo merecía todo homenaje realizado en su memoria. Y si así no lo fuera, el Perú necesitaba de un Felipe Pinglo. Dió una marca registrada a la música criolla.
—Es una persona también muy vinculada al Club Alianza Lima, al igual que Pedro Espinel. Escribió una serie de composiciones, incluyendo una al maestro Don Alejandro Villanueva.
—Pinglo le dedica un vals a Juan Valdivieso, Juan Rostaing, Alberto Montellanos, etc. Pero quién fue su ídolo sería Don Alejandro Villanueva. Entonces cuando viene lo del tetracampeonato, él escribe el valse Alejandro Villanueva el Az
Maestro del pase, entre tus pies
el balón esclavo tuyo es,
dominado siempre ha de llegar
donde tu saber lo quiere enviar.
Si juegas el cuerpo, has de vencer,
demuestras pupila de marcar.
Alejandro Villanueva, el As,
tus jugadas son de gran saber.
Colón y Curazao, Dublín, Belfast, Beirut,
Edimburgo, Gloster, Londres, Rotterdam, Praga, Munich, Berlín, París y Niza con Barcelona y Madrid admiraron tu sapiencia y tuvieron que aplaudir.
Luego San Remo, Las Palmas y, más tarde, Tenerife,
prodigaron alabanzas a tu juego de campeón.
Al volver hoy a tu patria, consciente de tu saber,
recibe sincero aplauso, estrella del balompié.
Habla de un jugador moderno. Lo escribió en vida, en 1934. El otro tema es de Pedro Espinel, Alejandro Villanueva, que ya es una elegía, un canto a la muerte:
El sol se despuntaba, anunciando un nuevo día,
en las calles se advertía, un barullo matinal
y en el nosocomio, una vida se extinguía
tras su lenta agonía partió hacia la eternidad.
Recuerdos de otros tiempos vienen hoy a mi memoria
como un eco de la historia, un pasaje del ayer
de aquel gran deportista que dio nombre y gloria
al deporte nacional ¡Un as entre los ases!
¡Figura continental!
Fue un maestro sin igual, que nos hizo delirar
lo grande de su juego y de su escuela
América ha palpado bien su nombradía,
Europa también lo supo apreciar.
Al despedirse de ti la afición con emoción
te dicen los que ayer batieron palmas:
¡Que siempre vivirás en el recuerdo,
Alejandro Villanueva, que dio lauros al Perú!
Cómo nos faltaría que volviera a nacer un Alejandro Villanueva.
—Definitivamente.
—Como bien sabes en mi casa todos son hinchas de Alianza Lima. Como se lo digo a mi esposa, deberían hacer un moreno que sea de barrio y que mida un metro noventa y que juegue bien al fútbol. Curiosamente Felipe Pinglo, Pedro Espinel y Pablo Casas; los tres son hinchas de Alianza Lima. No es casualidad.
—Vemos a una persona que abarca en su obra musical temas como el fútbol, el amor, el desengaño, la reivindicación social. Revisando documentación para poder realizar esta entrevista. ¿Sueños del opio fue compuesto por Felipe Pinglo?
—Si es de él, La Oración del Labriego y Sueños de Opio. Respecto al primero, una fuente oral me contó que Felipe Pinglo había asistido a una reunión en la hacienda Monterrico. Y el mayoral o caporal, tenía su casa en la hacienda. Y Pinglo en plena amanecida observa un abrigo que se ha despertado para hacer su trabajo:
“Es ya de madrugada, el labriego despierta al entreabrir sus ojos luz del alba ve entonces presuroso saliendo de su lecho…”
Un tema muy hermoso y melódico. El caso de Sueños de Opio, sus amigos señalan que él escribió ese tema inspirado en los que contaban que consumían opio. Esto es algo que está citado, en la obra de Alberto Flores Galindo y Manuel Burga, Apogeo y Crisis de la República Aristocrática. Ellos investigaron lo de El Callejón Otaiza en la calle Capón. Que era un fumadero de opio, en Barrios Altos. Donde existía mucha gente de la Lima de ese entonces, como Valdelomar. Yo digo que si Felipe Pinglo tuvo algún encuentro con el opio no habría por qué escandalizarse. Después de todo Pinglo no fue un drogadicto, ni falleció de una sobredosis, para rasgarse la vestiduras. Fue una letra muy vivencial.
“Droga divina, bálsamo eterno,
opio y ensueño dan vida al ser,
aspiro el humo que da grandezas
y cuando sueño, vuelvo a nacer…”
—Antes de terminar la entrevista, quisiera consultarte si el Centro Musical Felipe Pinglo, hace eventos o romerías aún en la actualidad.
—Las romerías están siendo el 13 de mayo, el día de su fallecimiento y el 18 de julio, día de su nacimiento. Están haciendo una romería, que no se ha realizado este año. En la fecha que le pusieron el mausoleo a Felipe Pinglo, en los años 50 en octubre. Hasta en la época de la pandemia se realizó una romería.
—Muchas gracias, Eligio Ronceros.
—A ti, Juan Diego.
*Entrevista a Eligio Ronceros, realizada el 14 de noviembre de 2024.
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